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Jt examinó todas las vacas con pacienzudo cuidado, comparó unas con otras, fué vino y después de devanarse los sesos, al cabo de mil dudas y vacilaciones, compró un animal lucido v rec i J de inflada ubre y espaciosa cornamenta. t u y ICLIO, -B u e n a prenda te llevas- díjole el v e n d e d o r -y pa Mayo, ya tienes nación en casa serio v r r f Í Í Í P J f T iándola de vez en cuando palmadas mimosas. Cuando llegó al catpín Jno f t cerrada. Ramona no pudo apreciar la compra á su sabor. Al día siguiente, muy liy f t t o d o s a verla y la sacaron al aire libre, para ¿e j o r mirarla. Los gorriones, en él hórreo aturdían con su piar estridente, y las gallinas picoteaban e ¿el cucho, condujo á a vaca hasta el centro de la corralada. Era una vaca con el pelo rojo y sedeño, con la pupila dulce afable v ZlfnU T f: f V J- o; su aliento til o en el frisc r matiAal pareaba humear Él matr momo la miraba embebecido; los neños fueron á juguetear, agazapándose bajo el vientre prolífico del animal paciente. Ramona a bautizó: se llamaría C... B. Durante todo el infierno colmá? onla de ha i l i S a v T r a 7 crecimiento de su vientre, crecimiento pausado y lleno de parsimonia. ¿primavera, la Cereza adquirió esa petulancia ingenua de las madres presuntas. Al andar contó eaba de un lado a otro con blando movimiento el rotundo volumen de su bagaje c o ¿o ostentóndolo y s u s ojos adquirieron una ternura más honda, hiciéronse velados v soñadSres S e l m i l m o? a Un d í f P H f J horas acordadas al estruendo eríante de los tfenes f ugiSvos Un día, la Cerera, dejo de pacer, mugió quejumbrosa, entornó la cabeza con señales de sufrimiento v f, n? e í r t -cercado de laureles y álamos, ante los ojos estupefactos de PacUn, e c h ó mund ¿un ternero suave y delicado como una madeja de seda. Bl aldeano ¿ogió en sus brazos aquella leve carga amarilla, dorada como un cáliz, como una custodia, como un tesoro, y encanihiósral caserío La vaca entornaba sus grandes ojos maternales empañados, y lamía al recental con la l e n- u a áspera IVl T T t i temblaban las piernas, le saltaba el corazón en el pecho v en los ojos fas S gnmas. -Ramona! ¡Ramona! gritó junto á su casa. ¡Ven, por Dios, R a m o n a! -Y afacudir ésta v ver á su m a n d o con el ternero frágil, delicado, sobre su pecho, lloraron entrambos estremecidos Fueron al establo: pusieronpienso á la madre y blando lecho al hijo. De pronto, Ramona exclamó- Y e un x a t o -H u b o un minuto de silencio. PacMn se llevó la mano á la nuca greñosa, quedóse p e a t i v o lúe go exclamo de súbito, con calor: ¿Qué más d a? -Y se quedaron mi? ando a T e c e M a r a p e l o rubio iTam rf. r? r f J inteligentes é infantiles. Ramona lo bantizó se Al y e j í entonces los mimos fueron para Galdit, para la nación, vendSfo r onfe -tl 1, y nunca dará cuartos. ye la nación más o x- del concejo: pero hay K guapa enaerio. Come, gasta leche mujer: ¿7 j ir íío. y que 11 Las palabras salían de la boca del labriego lentamente, dolorosamente. Ramona escuchaba con los OJOS D c i j o s Aquella mañana fué de tristeza y desolación para la familia de Cilio. Él Galán no quería salir del establo. Los nenos lanzaban alaridos abrazándose á él. Paehín rezongaba: ¡Maldita sea l a hora en que c o m p r e la Cereza. Ramona, en la esquina de la casa, vio perderse á su marido carretera adelante, camino del mercado de la rola; metióse liiego en la cocina y dejó pasar el tiempo sin hacer nada. Al obscurecer ovó la voz de su marido. Sallo a la corralada; PacMn volvía con el Galán. -No lo quería comprar nadie más que los matachines, esos cochinos matachines de Noreña pa matarlo pa descuartizarlo, pa comerlo. No, y mil veces no. Antes se muere el mundo de hambre Y Ramona, oyendo esto, abalanzóse sobre el ternero y besó su testuz dorado y sedoso corao la nuca de un aaolescente. Z Cír mugía desde el establo. RAMÓN P É R E Z DE AYALA DIBUJOS DE REGIDOR ii- ijjü