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4 v. f- í 7 V ü í- Lv rTACIOlSr su pomarada, árbol por árbol, acariciaban el con P 7 cu o VLos niujei- Ramona recorrían laencogidosbeneficios. Ivracomoyvaletudinarios, fruto colaro- as miradas satisfechas, como calculando futuros una bendición de Kios la secha atiuel año viejos manzanos, ru -osos, y decrépitos parecían apoyarse en las forquetas á manera de báculo, para aguantar aquella carga fragante de pomas brunidas v nrulticolores, lirotadas en fecunda exuberancia. -Mialma, ve buena cosecha, Pm 7 ¿n. ¡Bendito sea Dios! Y fe- dilataba sus labios sensuales y cárdenos, sonreía con los ojos picaros y sagace. s, con las ineiillas tostadas, de tierra de Siena, con el hovuelo del mentón glabro, con la frente dividida en amigas lovialcs en surcos v parcelas, como terreno labrantío. W llevó su mano calinda y honrada a las greñas brunas, ásperas, de testuz bovino, y arrascóse con ensañamiento voluptuoso. -Mialma, ve buena cosecha. i, Y se volvieron los dos, marido v mujer, lia. sta el caserío, agachándose a las veces para e. squivaí las ramas bajas, hollando con las alníadreñas claveteadas el aterciopelado verdor verones de la pradera. ra un caserío con hórreo, situado á la salida de Noreña, entre el ferrocarril carbonero y la carretela de vSama. Un iinete detuvo frente á la corralada su cabalgadura, rucio niiserable, peludo barrigón y entristecido, con esa tristeza, peculiar, filosófica y resignada de los caballos de pueblo, hl cabaUeio sacó su mano del impermeable crujiente, y la agitó en el aire á guisa de saludo. -Qué tal? 15 ueu año parece que tenéis de nianzauas. M uy bueno, señor dotor; pero no nos saca de apuros. IÍ, CÍPUI- -Comprad una vaca con el dinero de la cosecha. -Los campesinos callaron pensativos. -h- so siemiire deja ganancia. Vava, adiós. Los neños bien, ¿verdá? ii i i i, -o pn- -ajna vaca! ¡una vaca... -mascullaba entre dientes W apoyado en un pegollo del lioueo, en tanto el médico de la Pola de vSiero se perdía en la revuelta del camino. pitr. -Vquella noche, va dormidos los m: uos, el matrimonio delibero a la vera del lar humeante, en uelto en la caricia familiar de la leña quemada V bien oliente; deliberó por largo, en conversación entiocortada v queda; hizo cálculos, escudriñó dificultades, y á la postre decidlo la compra de una vaca lechera y criadora Luego, m: i v Ramona, hasta la venida del día con su musica ae gallo. s diligentes V nuidrugueros, dieíon vueltas y más vueltas oii los jergones de hoja de luaíz, sin pegar los ojos, deleitados con la visión lejana de un porvenir pró. spero. L 1 i. Pno- A o fué flojo el montón de cuartos por J nMn apandado como precio de la cosecha abundosa. -i a, o la renta del caserío á la señora del palación, v en el primer martes fuese a la Pola a comprar su vaca. Lra un día otoñal de Asturias, arrebujado en neblina. A lo largo de la carretera entang- ada en las huellas de los carros, de las herraduras, de los zapatones, halha charcos cenagosos, y los taardales de zarzamoras del lado de allá de las cunetas empezaban á amarillear. Algunos campesinos conducían al mercado vacas, terneros v cerdos. mirábalas de so. slaj o con ojos escrutadores. Los matacnines de Xoreña pasaban en íus carricoches al trote lento de los caballos envejecidos y cansados, uno de ellos asomó su cal) eza or detrás de la toldilla. ¿Aóude vas, Paf! iíií -VoypalaPo! a. ¿Quiés subir? -Cüeno; -y al saltar, los dirros en el bolsillo mugriento tintinearon argentinos.