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REFRANES DE FEBRERO EL LOCO A l E I í E Febrerillo el loco con siíS días veintiocho... y aun cuando traiga veintinueve, como este año, que es bisiesto, j a la fama de loco no lia- y quien se la quité. Así es tradicional representarle como figura carnavalesca, con su ropilla de cascabeles, su pandera y su careta de quita y pon, riendo con un ojo los Carnavales, con el otro llorando la Cuaresma. Es un mes simpático, un mes bohemio, inconsecuente y versátil, máscara siempre: su antifaz son las nubes; sus cascabeles, cuándo copos de nieve, cuándo botadores granizos, y más frecuentemente gotas de lluvia que tintinean en tejados y cristales. No refrán, sino cuento ó conseja es el gracioso decir de los gallegos, que merece copiarse: Dixo n o monte unha vella: -Váite, Febreiriño un refrán que le rehabilita de las calumnias vulgares con que se suele ofender á aquel sustancioso cuadrúpedo. El cerdo busca el aguadero para beber y para bañarse desde el segundo mes del año, muj á diferencia de tantos seres humanos, al parecer, que aguardan la llegada del ardoroso lulio para pensar en remojarse la piel. ¿Quiénes son, pues, los verdaderos gorrinos? Fn Febrero- -dicen los cazadores en las monta- corto c os teus días vinteoito: que se tiveras mais catro, non quedaba can ni gato. -Febreiro contestón moito: -Os teus becerriños oito, deixa, que o meu irmau marzo háche- os de volver en catro. Mal mes para los becerriños, para los canes, para los gatos y para los gobiernos con mayorías cachorras y agostizas. La vieja del cuento ha sido en muchos casos el presidente del Consejo de ministros. ¿IvO será este año? Otras cosas ha: bría más difíciles. Agua de Febrero mata al oncenero ó al lisurero. E s t e ñas de A. sturias y de Santander- -sale el osó de su osero. He aquí otro ejemplo de superioridad d é l o s animales sobre los llamados racionales. Los osos de Madrid, en Febrero suelen estarse metidos en el café, ó bien cabe la amorosa camilla patronímica, y sólo en Abril, cuando llega la hora de florecer las lilas y de empeñar los gabanes, salen de su osero y comienzan sus campañas en el Retiro y en la Castellana. En ií Sz- íro- -aseveraban los hidalgos de capa y espada- -siete capillas y un sombrero. Y así como ahora, en dicho mes pasamos muchos ratos dudando si saldremos á cuerpo, con gabán de entretiempo, ó con sobretodo fuerte, ó con pelliza (el feliz mortal que la posee) así, en tiempos d e Pantoja y de Sánchez Coello sería dé ver á los señoretes aristócratas titubeando ante la percha de las siete caes refrán de los pueblos en que el rico ahorrador pillas, y decidiéndose siempre por lo más desaceradelanta cuartos á los labradores con intención tado, pues ya se sabe que en aquel tiempo comende cobrárselos muy aumentados y sahumados en zaron los españoles á hacer gentiles majaderías, tiempo de la cosecha. Si el Febrero es bueno Fe- y bien se nos conoce en la actualidad. En fin, elrefrán más acomodaticio y ecléctico brero, cebadero, dice otro refrán) los labradores no pensarán en pedir prestado al otro invierno, y el de Febrero es el que reza: Si la Candelaria plora, el usurero se morderá los puños de rabia. Pero este iti oíerno fora, y si no plora, ni dentro ni fora, y si llueve refrán es propio de los tiempos patriarcales en que y hace viento, inviertio dentro; p r o v e r b i o q u e p a r e c e no existía el Banco hipotecario, al cual lo mismo inventado por los zaragozanos ó facedores de almale da que llueva en Febrero ó que nieve en naques y pronósticos metereológicos para quedar siempre bien con sus compradores. Agosto. Pero ninguno más poético ni qué evoque más Mn Febrero busca la sombra el ferro, y el cochino (con agradables imágenes campestres que el refrán de fin d e F e b r e r o San Matías, Marzo al quinto día, entra el sol por las umirias, calienta las aguas frías y cantan las totovías... ¡A ver quién es el guapo que dice más cosas bonitas en menos palabras! R. VARONA p e r d ó n) el aguadero. Y en Marzo- -añaden Otros, -el ferro y su amo. Este es un refrán que no necesita explicación por lo que toca al perro. E n lo que hace al apreciable compañero de San Antón, es