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HISTORIETAS NATURALES F ¡aí: iirUr la sAEiniia tle ef! curt: li; t íí de Jiitvo ne rt- lnv. a l: i tíerr. i: y niiU s ij ut- t- 1 a r r k r o nnis íit. itiníjE dor e c h t el pit- nso le 1 mufi- inn í i sus biiTrus; y a n t i s lUií la ni TJJ: i más pimiiKil l qí e ospn le c slIla t nt s: y uii itíítjue el mayural t 1 r Ui híbranK fría los rijos iKua Irt mijr. -js M d e l d e s a y u n o y t i a s t a ant -sqiic se iluspit- rte el iuíiuíttfi v aiiiarillo avan. jiiiquirifiníl ya está Cíintainlo el aUo tiiTipraSii quñjiiin Xi resuena truiiiuero. t jl líLíí honis siltncU síLS y vos o t r o s Ui g cnie méntula, q i i t t sláís fti vuLííliaseiniiLs y caniitnslntn arní hínlos, liL ohcift niMnníílas, no le OÍS, p o r q u e el K UO n o e a n l a pura los niños, siTUJ para hispersmüismavorL- s Hl jqniqínriqui! ¡l- d la miulTU inla n o es un Cnanto caprjcljoso. ni t i i dllo es UTl auiiUMl rriajlo 0 T ni s solauíente para qut: Inj; boinbresse lo couiau cí n a n o i í y p a r a q u e las señoritas se allomen los y orrns y capola i con las oatoree p l u m a s que tÍLue 7i j la eolü. No; el iquiqumqui! es el toque d e llamada paríi la íaenii. Canta t l j allü. y la e u l e coniÍtn ¿Li á tiahaj; ir. Los lioinbres han inventado lo relojes p- ira liarfít el lístaxo d e retrasarlos V paílarííe tudas las m a ñ a n u s algunEis lloras desperezándose; perocoil el gal n no valen esíís tretas d e liolg a ai; es, Al jíallo n o se le puetle retrasar, Hl eanta á KU hora, sia que nydie p u e dii inipeílírselti. Hace njnchoü cieatos d e aüOi, eu eso que llauían la Udad Siedia, como h a b í a poeos relojes, hl g e n t e se regía priy el i: anto d é l o s t; allns. S e g ú n n o s c u e n t a el l jeinadel Cid, ¡i r j 7 ír- -iÍ! jJ S f Uo los íucri- eroSj qíie h a n de madrugar, pnr lo nieno- tiinln como los labradores, m o n t a b a n d caballo y i- e echaban al campo en busca d e aventurnis. Había, puQs, r m ros i ifhs, q u e Son los q u e caiitaii á media noche; infiíia- i y IÍVJÍ q u e cantan de dos á tres d e la mañima, v po ír -ríiif: fiÍUí. q u e cantan cn; Lndo e m p í t z a á pintar el día. Dicen las crónicas que h u b o en, a n t i g u o s n n a ciudad llamada Sibaris, cuyos h a b i t a n tes eran tan perezosos y re alnneí H q u e mataron ¿l o dos los s allospara que el qniquiriqni n o c I esperta se á los durmientes. Pero TÍO sólo nos enseña á m a d m g a r el gallo sino q u e también debemos aprender de él d ser galantes con las damas, á prüte; erlas y sacar la cara y los espolones por ellas, á n o tener miedo d e niu iíiín íjdversano por terrible que parezca, pues el Siallohace frente á m u c h o s animales mayores qne él, y á saber resistir con mucbn energía las adversidades. El gallo, cuando s ó p l a l a tempestad. ní s c d q a amilanar, siuo q u e se plañía d e frente al viento y a l a lluvia, Sabéis por qué? P o r q u e así, en ve? d e rompérsele y estropeársele las plumas, el mismo huracán se las peina y alisa. Así. euamlo seáis mayores y vet nn mal dadas, si hacéis cunto ei allo y sabéis ¡aguantar los temporales, saldréis de ellos con dignidad, la cual e s p é r a l o s hombres coitio las plunuis p a r a id ¡allü. i ii uju i R iii: t iiiuii