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AeruhuithtES A repentina é inesperada muerte del ilustre catedrático de Psicología, Lógica y Filosofía moral en el Instituto de San Isidro, D. Urbano González Serrano, lia sido una gran pérdida para la ciencia filosófica y para las letras españolas. Urbano González Serrano, fallecido á los cincuenta y cinco años de edad, en pleno vigor físico é intelectual, no- era solamente un catedrático modelo, estimadísimo de sus compañeros y de sus discípulos: era, además, un profundísimo pensador, un eterno estudiante, siempre atento á toda la producción filosófica universal, que seguía paso á paso, y un excelente crítico literario, que estudiaba las obras de- imaginación desde un punto de vista principalmente psicológico y social. A González Serrano se debe- -como decíamos hijee poco al hablar de su último libro Za literatura del día- -el mejor estudio crítico escrito en castellano acerca de un autor extranjero, Goethe, obra de la cual se han hecho varias; ediciones. Otras obras suyas, Jfcomo la Psicología del amor, Preocupaciones sociales, Estudios críticos. En pro y en contra... hasta treinta y tantos volúmenes, acreditan la 1 D URBANO GONZÁLEZ SERRANO Fotoíí. ompañv incansable actividad del insigne catedrático- cuya muerte ha sido mu 3- sentida por sus amigos, y no decimos por sus adversarios porque no le conocimos ninguno á un hombre tan bueno y tan honrado. J o sólo los franceses, sino todas las personas amantes del arte pictórico y escultórico, lamentan asimismo en estos días el fallecimiento, repentino también, del insigne arti. sta Juan León Géróme, académico y profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Pai ís. Géróme había nacido en Vésoul el II de Marzo de 1824. Muy joven marchó á París, comenzando sus estudios bajo la dirección del célebre Paul Delaroche, con quien visitó Italia en 1844. Su primera obra. Riña de gallos en Grecia, o b t u v o t e r c e r a GÉR 6 ME KN SU ESTUDIO medalla en el Salón de 1847 3 está actualmente en el Museo de Versalles. Desde e. ste año hasta el de 1885 en que presentó su famoso cuadro ¡Ave Ccesar Moriturí te salutant, produjo obras rnaestras tan notables y conocidas como Frine ante el Tribunal, Luis XIV y Moliere, La. muerte de San Jerónimo, Leona luchajzdo con un jaguar, etc. Cuando ya era un pintor reputadísimo, cargado de primeras medallas y condecorado con la cruz de la Legión de honor, á los cuarenta años resolvió dedicarse a l a escultura, en la que ya había trabajado, modelando numerosas figuras de las que había de pintar en sus cuadros, como hizo en sus tiempos el gran I inenico Greco, si hemos de creer el testimonio de Jusepe Martínez. Grandísima sensación produjo en la Exposición de 1872 la