Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
bOS DUENDES f REA vuesamerced, señor caballero, que hay duendes en el Monasterio de la Concepción Jerónima, y tenga- -iír- SC presente que si esto no sucede en Frías, donde vuesanier ÍC -yl i- ced nació? débese únicamente á que allí casi todos los ri fí I- iíe eos- hombres mueren en olor de verdadera santidad, y -J: además, y aparte de los señores duques, son pocos los- f t i hidalgos de aquella tierra para quienes traen onzas de t oro los galeones de Indias, y no pueden, por consiguien i te, rescatar de su peculio lo necesario para hacerse gran f desenterramientos. -No os negaré, señor mío, alguna razón en esto que decís; ¿mas quétienen que ver los enterramientos costosos con las apariciones? -Mucho, porque los mansos de corazón y pobres de hacienda ya gozaron bastante con eso, y Dios los perdona; no así á los que tuvieron en vida grandes ambiciones como el obispo Acuña, que anda todavía buscando su cabeza todas las noches por el Castillo de Simancas, y ¡líbrenos Dios! que esos no están con sosiego ni en el otro mundo. No pasaréis por capilla ó altar de la villa y corte sin ver al uno ó al otro lado imágenes de grandes señores tendidos ó arrodillados sobre sus túmulos de piedra: rezad ante los santos y mirad hacia los muertos haciendo la cruz, que esos que de día veis rígidos, á la media noche se levantan y hacen sonar sus armaduras de piedra contra los pilares y hunden las losas á su paso y se congregan y cantan extraños oficios, y no son éstas cosas de bellacos que valí- das andan por ahí, y hasta el duque de Haro nuestro ministro cuenta v no acaba de aparecidos y v i siones. -Bien zurcís patrañas, maese, y á fe que tenéis una lengua más larga que soga de ahorcado. -Si no me cree vuesamerced... ¡Por Cristo Nuestro Señor! que si tal hiciera, merecería que me llevaran de nuevo á Frías en una jaula que me sirviera de picota. Huélgame seguiros el humor, que no soy de los de morro saliente y espada pronta; pero no abuséis en las burlas, que también se acaba la paciencia de los caballeros recién llegados. -Os juro haber dicho verdad. -Vos no creéis eso. -Y como yo, todo Madrid; acorrednie vos, D. Domingo de Sandoval y vos D. Luis Carrasco, y certificad aquí ante mis ojos si no es cierto lo que se dice de que andan duendes en la Concepción Jerónima. Aquéllos cuyo testimonio se invocaba, torcían en aquel momento el esquinazo de San Felipe el Real, como quien va de la calle de los Esparteros á la Puerta del Sol; toda la grada del dicho San Felipe estaba llena de bigardos, mentirosos espadachines y fora, steros que, asomados sobre el tejadillo de las covachuelas, miraban cómo ruaba la gente por la calle Mayor; sobre el arenal, cruzábanse damas y caballeros, sillas de manos de gotosos y literas de grandes señores, y allá, hacia Platerías, distinguíase