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mino para acabar su cuadro. Se irguió luego amenazador, violento, buscando un arma alrededor suyo para matar ó para morir, y al sentirse impotente ante la fría indiferencia del judío, retorció sus brazos, aplicándose á sí propio brutal tortura. Todo fué inútil; el judio, con mueca siniestra, mostraba con sus manos rugosas y marfileñas el pergamino en que la Señoría le entregaba en fe de propiedad el terreno de la sepultura de la pobre muerta, y reducía la situación á términos sencillos con su bárbara lógica de mercader: ó cobraba su dinero en trueque del pergamino, ó vendía el privilegio de enterramiento á otro cliente, y el cadáver de la pobre madre del triste pintor iría al osario común. ¡Bestial suplicio, más duro y sangriento que el potro y las cuñas y las candentes tenazas y la rueda y el plomo hirviente... ¡Bravo desquite del hebreo contra todos los cristianos, sus perseguidores! ¿Pagar? ¿Y cómo? ¡Imposible! Quedó la estancia en silencio absoluto. El judío Samuel se encogió de hombros, y ya se volvía para salir cuando resonó un crujir de tablas que se rompen... El fondo áureo del cuadro se ensanchaba con hervores luminosos; la Santa Virgen adquiría relieve, forma, movimiento... y poco á poco, desciñéndose con lento movimiento la bizantina corona de oro y esmeraldas, zafiros y turquesas, se la entregó al judío, que atónito y desencajado alargó la mano, recogió la alhaja, dejó caer el pergamino y, retrocediendo, salió tambaleándose como un ebrio. Y mientras el pobre pintor caía en tierra de rodillas, con las manos juntas en muda adoración, despertó el Niño, extendió sus manecitas, y sonriendo murmuró con entonaciones de modulación indefinible: ¡Ven á mí, hijo mío! Y un resplandor intenso iluminó su frente, y suaves armor. íi. s llenaron el espacio. l I n U J O S DE VÁRELA LEMA: GALICIA (NÚMERO 1 DE NUESTRO CONCURSO DE CUENTOS FANTÁSTICOS) W i