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H LA MUJER D E MUNDO ¡Año nuevo, ida nueva! Es abrumadora ésta que llevo y que me lleva á vejez prematura. Nohay cosa tan cansada como el ocio absoluto, ni tan aburrida como la diversión continua. Almuerzo entre amigos, paseo en el escaparate del coche; los lunes, á casa de la A; después, comida en casa de la B; moda en el teatro 2 Martes, tarde, á casa de la C; comida con la- D; moda en el teatro F. Miércoles, al salón de la comida con la ff; moda en G. Y así sucesivamente. No descanso, no sosiego, iii hablo con mi familia, ni veo á mis hijos. Esto es insalubre, insubstancial y, lo que es peor, fastidioso y monótono. Siempre las mismas personas en los mismos lugares. Hay que variar; hay que economizar el dinero, el tiempo y hasta la cara; está demasiado exhibida. ¡Vida nueva! E L PUEBLO ESPAÑOL ¡Año nuevo, vida nueva! Tienen razón que les sobra esos criticones de casa y de fuera de casa que me miran con lástima ó con desdén, que m e acusan de atrasado, inculto, holgazán, paciente y sufrido con propios y extraños. Play que llegar pronto, muy pronto, á eso que llaman regenerarse y modernizarse. H a y que trabajar con las manos y con la cabeza; hay que andar con los pies y con los ojos, que están cerca del cerebro, porque quien anda á ciegas ó da rodeos volviéndose por el camino andado, ó tropieza y cae donde se pierde el tiempo, ó se rompen las costillas. Hay que instruirse, formalizarse, adecentarse. Desde ahora, ni un vaso de vino en la taberna, ni una corrida de toros cada semana, ni un chulo más en el teatro, ni un mal concejal en mi ayuntamiento, ni un mal diputado en mi distrito, ni un mal gobierno en mi país. ¿N o soy el amo? ¿No soy el que paga? Pues no quiero ser esclavo de mis servidores. Quiero saber vivir, saber hablar, leer, discurrir por mi cuenta, votar por mi voluntad, obedecer por mi gusto y por mi bien. 03 á ser hombre, á ser puebla y no recua. ¡Vida nueva! Tal es el Avemaria con que se anuncia siempre el nacimiento del año. Asi hablamos en la última hora del último día de Diciembre. Parece la hora de lucidez de los corazones nublados, el intervalo de razón- í ate las inteligencias alocadas, el examen de conciencias intranquilas, la confesión, el arrepentimiento y el propósito de enmienda de las vidas culpadas. Mujeres y hombres, viejos 3- mozos, gobernantes y gobernados, ricos y pobres, poderosos 5 humildes, hablan así al beber su copa de champagne ó comer su racimo de uvas en la línea divisoria de los dos años vecinos. La línea es tan invisible, la distancia es tan corta, que se traspasa el umbral de un año á otro con la misma copa en la mano, con la misma uva en la boca, con el mismo traje en el r cuerpo, con la misma idea en el cerebro, ¿Qué nmcho que no se conozca la diferencia? ¿Qué mucho que al vernos al día siguiente en los mismos paisajes y horizontes juzguemos que aún no ha llegado lo nuevo y sigamos hacieu de la vida vieja? No influye en la costumbre la fecha que entra: influyen las fechas que pasaron, así como no se convierte de golpe en clara la corriente de un río que viene turbio un minuto antes; su corriente lleva las mismas gotas. Y todo continúa y continuará igual, y tal vez -Apeor, por más viejo. Y todos continuaremos acostándonos con la misma oración la noche del 31 de Diciembre, y despertándonos el i.o de Enero con la misma pereza corporal, moral é intelectual en esta España, perpetua pecadoj a y perpetua arrepentida. EuGR ro S E L L E S J I: LJL S DE MKXOEZ CRINGA L