Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Año nuevo vida... vieja E L HOMBRE PÚBLICO A Ño nuevo, vida nueva! Todos tienen razón contra nosotros; Europa, en mirarnos coiy desconfianza; la opinión, en mirarnos con recelo y aun con repugnancia; las clases neutras, en apartarse de los políticos; el contribuj ente, en. quejarse de nuestras exacciones; los patriotas de buena fe, en dolerse de nuestras intriyüelas bastardas, pasioncillas viles y concupiscencias asquerosas. Hacemos la política para nosotros y no para el país, y lo llevamos de tuiubo en tumbo á su total ruina y perdición. Es preciso enmendarse, urge el pensar hondo, el hablar claro, el proceder serio, el cumplir pronto en vez del pensar egoísta, el perorar inútil, el proceder torcido y el prometer falaz. H a y que resignarse á la vida del hidalgo arruinado, hacer el presupuesto del pobre: sug. ¡v BB Eg aa gMaMB iíi v I primir lo supérfluo, reducir lo necesario, aumenpij a. y y B H M B l i j á l I l B w i r 1,i ft- üiWI lo reproductivo; fundir bayonetas para for! i j a r arados, promover las industrias, estimular el comercio, cobrar menos para alivio del contribuyente, y gastar menos para nivelación de lo- contribuido. Urge persuadirse de que el hombre es á manera de globo cautivo que está por un extremo sujeto á la tierra y por oti o extremo vive en el espacio: que es á la par materia y pensamiento, y por tal se debe tanta atención á los intereses materiales como á los intereses intelectuales. Hay que matar la leyenda, extender la enseñanza, ilustrar al pueblo alto y bajo, abrir muchas escuelas y cerrar muchos conventos. Urge convencerse de que los ciudadanos vienen á la sociedad para ayudarse y no para combatirse, y ha que suavizar diferencias, calmar enojos 3; -abolir explotaciones. H a y que resolver el problema social, creer en los derechos de la masa, mejorar la vida del obrero y dignificar el trabajo, para que vea en él una redención y no un oprobio estaraza holgazana, tanto por su propia naturaleza comopor la costumbre de mirar el trabajo como empleo indigno de su hidalguía. En fin, acabar la mala tradición al acabar el año, Vida nueva, vida moderna, vida activa! E L ARTISTA ¡Año nuevo, vida nueva! Tienen razón mis buenos amigos; soy un gran perezoso: estoy desperdi ¡ando los mejores días de la existencia; los de salud corporal y vigor intelectual; dejo todo paraejo mañana, y ese mañana nunca amanece. Verdad es que la inspiración no sale periódicamente y á hora fija como el sol, y aun el sol aparece con frecuencia entre nieblas y nubes que lo velan. La inspiración desciende como la Ihivia, cuando quiere, cuando la humedad evaporada de la tierra se condensa arriba. Y h a y que humedecer el alma en el baño lento de la realidad y esperar la hora de la condensación plena para derramarla por la pluma, ó por el pincel, en obras que sólo así llevan jugo de vida y frescura de arte. Lo demás es seco, amañado, artificial, vacío. Pe; o también es verdad que pocas veces me pongo en ocasión de aprovechar las horas propicias ni de recibir con intensidad la inspiración fecundante, porque apenas siento su Huvia placentera, me doy por satisfecho, me invade la pereza y dejo cortados ó suspensos los hilos misteriosos, que se reanudan después difícilmente ó no se reanudan nunca. Y luego quiero ganar el tiempo perdido, recobrarlo con apresuramientos ciegos, á saltos bruscos, que me precipitan á extravíos qiie echo de ver claramente cuando los ven y señalan mis enemigos. ¿Mis enemigos? Así los llamo. ¿Por qué? ¿Porque me censuran? Otras veces me alaban. ¿Los llamaré entonces amigos que me elogian por ofuscación del cariño? Ni amigos ni enemigos. Son hombres sinceros