Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
tábrico, aun cuando se liarte de verlo en las pescaderías, el día de Nochebuena le busca y le codicia como si fuera manjar de los dioses. Juzgúese de su desconsuelo si en esos días, por la escasez en la pesca, se vende á tres ó cuatro pesetas y tiene que quedarse sin gustarlo. Cuando aún no existía el mercado de los Mostenses y el pescado se vendía pesado por arrobas en la plaza del Conde de Barajas, llegó á pagarse un año por Navidad á dieciséis duros la arroba de besugo. Es decir, á veintisiete reales la libra próximamente. Hoy los trenes adelantan que es una barbaridad; hay vapores de pesca no sólo españoles, sino franceses, y abarrotan los puertos de toda clase de peces, que en mtiy pocas horas (en menos podía ser) los traslada el tren á Madrid. H a y quien por no carecer en día tan señalado para la glotonería del apetecido besxigo, seria capaz de hacer cualquier saciificio: hasta el de ño cenar á la noche siguiente. Y luego que ese pez e tentador; con sus mejillas y su lomo ruborosos, sus expresivos ojos negros y sus dientes menuditos, parece incitar al transeúnte. ¡Dichosos de los que pueden comerlo en paz y en gracia de Dios sin tener que recordar bajas en su hogar alegre y risueño! ROBERTO DE PALACIO F O T S MUÑOZ DE B A E N A Y A S E N J O