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Juau Oi- gauizador, á propósito de la ardanza, creyó oportuno picarse con el dueño del estabiecimiento, en donde entraba él lo misuií) que Pedro por su casa. Y se picó, y dijo que no volvería por allí, y añadió que aquellos entremese. eran una basura. Y puesto en semejante disparadero, devolví e n seguida el pan de Viena, porque no era francés. Si lo hubieran servido francés, lo pide de Viena. lyOS organizadores con negra honrilla son peligrosísimos. j -Además, á uno de los amigotes reunidos le estaba saliendo á la sazón la muela del juicio, y le dolía a, rabiar; y como la cenita era á. escote (que en esto, en rigor, estribaba toda su seriedad) y el hombrehabía de pagar lo mismo aun cuando no giraiera ni chillara, la emprendió libremente con el almanaque, y santo va, santo viene, no quedó uno sin su lindo piropo; lo que disgustó á varios camaradas, porque cada cual tiene sus creencias, y vaya usted á saber si estaría molestando a! propio Julito. l, a cosa se torcía por mo mentos. Y malo es que una. cosa se tuerza al princpio; que lueg o c u e s t a Dios y ayuda enderezarla, y pocasveces se consigue. I a sopa ifegó tarde y con sal; el pescado, apestando; la carne, cruda, y el pollo final, ese pollo que es la puntilla de estas comilonas, francamente incomible. Él camareroque nos servía dio con ei plato en las manos una airosa vuelta á la mesa, á modo de ventilador, sin que ningún valiente lo detuviera. Juan Organizador crió bilis para unassemana. El fes ¿J I j É tejado sufría en silencio. h Camas, acompañado de Manolo Costuras, guitarrista famoso, a q u e l l o parecía ujs, funeral. Sin embargo, la pre- -sencia del elemento artísti -C 1 co, motivo principal de fiesta, animó repentinamente á todos. ¡Ole! ¡ole! 1 ¡Ya está aquí lo buenoí r V- i ¡Vas á oír el órgano de í la Catedral! -Paquiyo, una copa. ¡No en sus días! A Paquiy t se le estropeaba con la bebida el nido de canarios quetenía en la garganta, y noera cosa de darle el vino en. friegas. Sentáronse tocador y cantador en el mismísimo borde de sendas sillas, como si, hubieran apostado á caerse, y el de la guitarra empezó á templar. Por cierto que, ocupadas las dos manos en tan delicadísima 3 larga faena, no se podía mover de la boca un grueso puro que fumaba, y llegamos todos á dudar si aquello era puro, en efecto, ó era mango del tocador. Y venga vino mientras tanto, que después de comer es cosa quessienta á maravilla. A la media hora larga de temple (porque saltó un bordón 3 hubo que ir por otro) principió el ilustre Paqniyo á hacer filigranas. ¡Aj ay, ay, ay, ay... ¡Ole! -gritó Juan Organizador, interesado en que aquello no acabara absolutamente en derrota. Y cantó Paquiyo como él sólito sabía hacerlo; T- II C u a n d o l l e g ó Paquiyo er de- 4 QiLe venga el arba de veras, d- ver si vinieitdo el arba tienen alivio mis penas. Un ¡ole! general de entusiasmo y de simpatía acogió la copla, cuvo final modificó al rematarla el mozo de esta suerte: a ver si viniendo el arba se alivia- mi compañera.