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I A personalidad artística de Ani ceto Marinas, el gran escultor segoviauo, es harto conocida de los lectores de BLANCO Y NEGRO para IMARIÜCHA -ESCENA IV DEL QUINTO ACTO LEONTS? n r t f Mendoza, Mariano) -No. con esto no. LLON (Sr. Díaz (le Mendoza, Fernando) -iLo ves? ¡No pued ¿s! Fot. Muñoz de Baena que necesite presentaciones inoportunas. Hoy esa personalidad aparece consagrada con el más elevado honor que puede alcanzar un artista llegado á la madurez de su talento. Aniceto Marinas ha ingresado en la Academia de San Fernando; ocupa en ella el sillón vacante por muerte del inolvidable maestro Jerónimo Suñol, y el domingo pasado leyó su discurso de- recepción, desarrollando el tema Arte decorativo con verdadero acierto y en sobrio y sincero lenguaje. En el discurso de Marinas se reflej a la grave preocupación que á todos los artistas grandes domina respecto á la orientación futura del arte decorativo. Con alguna exageración en nuestro sentir, moteja al arte modernista de confuso é indeciso en su ejecución, falto de lógica en sus principios y de armonía en su conjunto, sin origen conocido etc. etc. No cree Marinas ni creemos nosotros que el modernismo, t a l c o m o hoy se rnuestra y se conoce, sea u n a solución definitiva al problema estético AKICETO MARINAS j 11 BUSTO DE D. FEDERICO RUBIO, POR MARINAS Fot. de Cao Duran fot. ae Cao Uurán pío í a r a elfas- lliT lZT Zot l n T discusiones, ni éste es lugar pro pla udido, así como la disc? eTa? oÍtesSn deí S D I m ó s T a l S o r DON RUPERTO