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i í 7; -j; siana ornamentación; ninguno mejor conservado, gracias á una restauración reciente é inteligentísima llevada á cabo por el ilustre arquitecto señor Aníbal Alvarez. Exteriormente, la Colegiata de Cervatos es el tipo acabado y perfecto del templo latinobizantino, y ofrece, respecto de todos sus similares (más frecuentes de lo que se cree en España y menos estudiados de lo que se merecen) la notable diferencia apuntada: lo rarísimo y extraordinario de los adornos escultóricos del ábside, de todos los canecillos, zapatas y salientes del cornisamento que sostiene el tejado y del tejaroz que resguarda la magnífica portada. H y que reírse de las publicaciones más süalij ticas y escandalosas del siglo xx, si se las- ompara con los relieves exteriores de la Colegiata de Cervatos. Bien clara se ve la piadosa intención que al arquitecto, monje quizás, movió, de presentar al aire libre y al desnudo el horrendo espectáculo del pecado mundanal, y por cierto que, ya por la torpeza propia de ar- uellas edades, ya por deliberada intención del artista, tienen esos relieves una fuerza caricaturesca y satírica tales y tan misteriosas, que se las tomaría por Caprichos de Goya modelados en pie- El interior del templo, no fijándose en la crucería de la nave, que es de estilo ojival y muy posteriora la época de la Colegiata, causa en el ánimo una impresión de recogimiento y regresión á las más remotas edades. El ábside, formado por delicadas arquerías, en cuyos capiteles y abacos hay preciosos bajorrelieves, y sobre la s cuales se alza una airosa bóveda seniiesférica, s u j e t a y reforzada por grandioso arco tora) de medio punto; la mesa de altar, restaurada con gran acierto; las negras losas del pavimento, sobre las que se ven dos docenas de candeleros con velitas amarillas y verdes, todo ello iluminado por una hiz suave y cernida, sumerge en un mundo de ensueño al espíritu más agarbanzado y prosaico. A un lado de la puerta hay dos inscripciones: uiía reza que la Colegiata se hizo en 1200; otra, que en 1165 ó quizás antes. Por consiguiente, no es fácil fijar la fecha de la construcción del edificio, pero nos pai ece muy aventurado fiarse de ninguno de los dos epígrafes; y quien conozca á fondo el desarrollo del arte latinobizantino en la Edad Media, no creemos que con fundamento pueda hacer retroceder dicha fecha más allá de los últimos años del siglo x i ni avanzar más acá de la segunda mitad del x n N. FOTOGRAFÍAS DE J. G. DE LA PUENTE ÁBSIDE Y J A L T A R MAYOR