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y si le dan más, se ahoga. Ahora que, en la petición de agua van envueltos problemas gravísimos, como el de la preparación y allanado de las tierras, el trazado de los bancales, el, corte de los regueros y otros p o r m e n o r e s técnicos que aquí no son oportunos. I, a siembra del arroz y su cría son faenas delicadas y costosas, labores más bien artísticas que meramente industriales; en ellas, la experiencia y la habilidad de mano y hasta casi casi la inspiración son factores importantes. Pero no vaya á creerse que el arroz crece allí donde nace. No; hay que trasplantarlo, recriarlo como si fuese un potrito ó una muía, y hasta que aparecen las espigas, todo mimo y toda solicitud son pocos para la preciosa planta. La siega se hace lo mismo que la del trigo, pero con más precauciones, porque no son las espigas de arroz tan fuertes y trabadas como las del padre de los cereales. Los haces se dejan extendidos por el campo, se cortan luego las pajas y se recogen las espigas para formar con ellas la parva. Patalean ésta las caballerías, generalmente sin trillos. Las operaciones de- aventar ó limpiar, acribar, etc. son semejantes á las que con el trigo se verifican, pero siempre hechas con mayor escrupulosidad y vigilancia. Después de la limpia, hay que sacudir y espalar el grano aún para, quitarle la cascarilla y separar bien la paja, que aquí sólo se utiliza pai a embalajes, siendo como es tan apreciada en China para la fabricación de papel sólido y ligero al mismo tiempo. ...Y después de esto, no queda sino echarlo á la cazuela, fin último para que fué criado este d e m o c r á t i c o vegetal, que tanto frecuenta las mesas de Jos poderosos como las de los pobres, y en cuyo culto y adoración es en la única cosa en que e s t a m o s c o n f o r m e s los cristianos de todo el mundo, los musulmanes y los budistas. W. B. FOTO DE J.