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AÑO IRECE T NUMERO 648 ACTUALIDAD EXTRANJERA I A dimisión del ministro de las Colonias de Inglaterra Mr. José Chamberlain preocupa grandemente ep estos días á todo el que vea más allá de sus narices ó de sus Pirineos. Acá, á nosotros la cosa parece no quitarnos el sueño demasiado, porque con eso de la Sociedad de Autores y con lo otro de la jefatura del partido liberal, ya tenemos bastantes quebraderos de cabeza, eU: razón á que todo español tiene algo de autor dramático en germen ó en estado de granazón... y algo también de liberal, en el sentido de que todos andamos buscando una cabeza visible que nos guíe y conduzca en alguna dirección plausible. Empero, como debe decirse siempre que de asuntos tan graves se trata, entiendo yo, ó mejor dicho, entendemos nosotros que la caída de Chamberlain significa una desviación de gran importancia en la marcha que llevaba Inglaterra, y solamente los políticos de pan llevar que gastamos por aquí pueden desconocer la importancia del hecho. Chamberlain cae derrotado, no ya por su fiero é intolerante proteccionismo, sino por el fracaso de su política imperialista, que ha costado á Inglaterra algunos millones de arrobas esterlinas, demostrando áe paso la escasa eficacia de sus esfuerzos militares, lo dañado de su administración y otras macas que no era muy conveniente divulgar. Y por lo pronto, los fondos británicos ya. Jian comenzado á bajar de una ma- MISTER CHAMBERLAIN FOT. i T H E KING A N D HIS NAVY AJiMy ñera lastimosa. El retrato de Chamberlain que publicamos en esta plana nos m. uestra al orgulloso exministro tal como se encuentra actualmente: altivo y petulante en la derrota, como en el triunfo no le ha abandonado su desdeñosa sonrisa ni se ha movido de su ojal la indispensable crisantema, la flor de los fuertes y de los ricos. ONTRASTE curiosísimo con la imperiosa y dura fisonomía del político inglés forma el bonachón, benévolo y archiburgués semblante de nuestro huésped el presidente del Consejo de ministros de Francia monsieur Combes, que en estos días viajapor las hermosas ciudades andaluzas para esparcir el ánimo, fatigado de los ataques rudísimos que en su elevado puesto sufre un día y otro. No son éstos lugar ni ocasión oportunos para juzgar la valía de un hombre tan importante, aunque desde luego puede asegurarse que á muchos de los que aquí nos parecen bichos de mayor cuidado se los metería en el bolsillo: con gran facilidad Y de haber venido á España en busca de impresiones pintorescas, no estará de más el que eche una ojeada por el campo de nuestra política, en el cual un Combes y hasta un Chamberlain tendrían mucho que aprender, aun cuando no fuese nada bueno. MONSIEUR COMBES