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¿QUIEN DALA VEZ? ¡A la cola esa joven del bofijo! ¡ft la cola! ¡í la cola! ¡Ya voy, hijo! no s e afortole usfez. ¡Avemaria! ¿Quién da la vez? ¡Mi cuerpo! ¡Buena fia! ¡Caracoles, qué fino! ¡Es justicia! -P u s misfe, no sabía q u e era ustez mi sobrino. ¿Yo sobrino de usfez? ¡anda su agüela! -pa mi que ambos h a c e m o s parentela; le hace á usfé faifa un novio? ¡Ya lo creo! un novio de buen v e r y con p e s e t a s -Ese e s un servidor, Por lo que veo, ustez e s el Rochil... ¡Isas manos quietas! -Es que ha esfao usté oportuna. -Es que si toca ustez s e gana una... ¿Una qué ha dicho usté... ir K r l. -í? ¡Suantá! -j 1 ampoco! ¡me da usté miedo! -il i que fuera el coco! ¡Señora Balfasara, ya encontró preporción la Casfelara! -f lo la cortes el hilo, que está amando. -Oiga, sardina en bote: ¿es pelusa? -i j a! ¡ja! -Siga femando f a el desarrollo la emulsión de Escote. ¿ftcaba esa tinaja de llenarse? ¡Qué tinaja, señor, si e s un puchero! Dice que es un pucliero, y pué b a ñ a r s e el alcalde primero. -fJo d e s a g e r e s tanto, Casimiro. -Si eso es cuasi el estanque del Refiro. Damián, baja el alquila, que has cargao. ¿Es que abusan ustés del bacalao? ¡Que hable la de e n d e n a n t e s í a que alegre el cotarro! ¡Qué tunantes! ¡Que se marque un tanguito! ¡Caray, qué voz tan fina! c ue sé- dé á conocer e s e pollito, que parece cuando habla una ocarina. -Eso ha tenido gracia, qué canario; jchoque usfé, calendario! Ahora estoy ocupa! enga! ¡fío pu 3 do! ¿Es usfez ue la rama de Quevedo? T rj io: J c. igo. O. r. Tli. Tio e s usfez! Qracias, amigo; i i o! olor que no sernos parientes, 7 ro fo. -ico ur. a i. a que usa lentes. -fio m e resulta el fimo, -Usté sí que e s pariente. ¿Qué soy? Primo. -Miá que e s usfé chistosa; compañero, ¿dónde tendrá esta joven el salero? i ver, el de la jarra! ¡Que fe han visfo! -Y si no ven usfés, s e compran gafas; esto no e s p e r a vez. ¡Sachó, qué lisfo! -Son u s t e d e s m á s frescas que garrafas. ¡Qué qüife usfé el cacharro... ¡Que no quiero! -Que yo estoy la primera. -Y yo el primero. ¡Guardia! ¡ñ la cola! ¡Que le den la oreja! ¡Que no le dejo á usté! ¿Que no me deja... ¡t) ar! e ya cien p a t a s en la vajilla! ¡Menos pafás! Romperle e s e botijo! ¡Que le v e n g a á romper el que lo. dijo pa darle un caste! Baja la cejilla! -Y que esfá aquí entoavía el que lo dice. ¿Es usfé la cofrupia? -Soy el Cice, y éste le hago en usfés dos mil añicos, por cotorras, y primos, y groseros. -Mucho cuidao, no Jueguen los borricos y reciban las c o c e s los arrieros. ¡Guardias! ¡Que los s e p a r e n! -iñy! ¡Socorco ¡Q u e me rompe usfé el cántaro! ¡Señora, mándelo u s t é al dofor! ¡ñy, mi pitorro! ¡á pagarlo en seguida! ¡Voy ahora! ñ las voces, insultos y trastazos, sigue el ruidoso choque de vasijas, c ú b r e s e pronto el suelo de p e d a z o s d e cántaros, botijos y botijas, y en la cacharrería que hay enfrente a s ó m a s e á la puerta, placentero, á contemplar, gozoso y sonriente, la lucha cacharril el cacharrero. Antonio eASE RO Dinujo OE r; x. NCKS