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In fnniM y el color d e la cof i a (IiforL- iicia ¡í l a s nio íis solieras d e las mujcrcíi casadas; poro el s a y o es sicnipre el nusiUD Los atisutanQs tm conceden iü l a fantasía ó al capricho femenil más desaliuL OH ni expan- iíísncs uc el a d o n i o d é l a cal c a, sit lllp r e d e cierta iradiciiín inalterable, y el iso i2 ¡dj -an as toscas al liajns collares y garfiantillas, pero sin propasarse mnclio eh? F o i inaii U población del valle dij- í pueblos: Ansí i y Fa o; períj la vííla, eS decii, la capital del apartadnteiritonOj tS la primera. ATISÚ tf nn pneldo de do cientas cincnenta ó sesenta casíis bajaíi, situado cu la inar- ren iKqxiíerdadel río Vera! eu nn llano cercado d e montes, T, a pí ía. del puehlo. en la q i i e s c v c l a Casa Coiisiston a l con jalbegados s opnrtales, v í a s calles, conservan el carácter n i e d Í Q e v a l n t á s a c e n t u a d o onaiidose ve cruzar por ellas las fonnas largas d é l a s mujeres vestidas con el verde sayal, ó cuando se oye á los labradores y g a naderos del pneblo, reunido en oorrn al salir d e imsa, h a b l a n d o el arcaico dialecto alto- araíjoné- S que eu aquel rinciSn del Pirineo se conserv a acaso m á s puro q u e en uinj una otra parte de Kspaiia, y en el cual tan sólo h a y inc da d e a l g u n a s formas pirenaicas, es decir, palabras V desinencias del Á J Í hablado en t o d a l a cordillera, pero n o n a d a semejante ui al catalán q u e suele oírse p o r el Oriente del valle ni al vaseo- frantás q u e se esencba por el Norte, ni al vascon a v a r r o que tal ve ¿llega p o r la pafte d e Occidente, No es Ansó, ton bailarse tan apartado, un pueblo ee- rríl ¡ncnlto, ni cxjslt n eu el t a n t o s analfabetos como en comarcas más fehees v prósperas de Centro y del Mediodía de líspatla. L a bondad de co tiimbres de los b abitan I es proverbial es en todo Araírón. Las ansotanas, en invierno, suelen repartirse por E s p a ñ a vendiendo cajitas ó botes de te, tila y otras aromáticas y ialitlííeras hierbas de la niontaña. Van solas, y gent rahucnte por parejas, compuestas de m a d r e é bija, ó por lo m e n o s d e u n a vieja y u n a joven. Viven d u r a n t e su viaje con u n a sobriedad ínverosimil, con u n a sencillez y castidad tjemplareíi, y ahorran dinero, aun vendiendo s u s paquctitos de hierbas á un precio ínfimo. Como s o m b r a s de lejanas edades, se ve i las ansotanas c n u a r por entre el bullicio de la, rand e s capitales d e Zaraj o a 6 d e Madrid, v austeras, envueltas en su sayo, permaneciendo ajenas é impenetrables al a g i t a d o vivir moderno, siempre mistcriuíias, pero al mismo tiempo iislaíi y dispuestas p a r a su tráfico, uno de los más inocentes que pueden notarse eu la amplísima coniplicacjón del com e r c i o m o d e r n o Y esas fijinras anj nlosas y recortadas u o s hablan d e u n a re nón p e q u e ñ a y riscosa, v e r d a d e r a Arcadia, sin ambiciones n ¡vicios, d o n d e la virtud y la sanidad del alma tienen su natural asiento, AHÍ no ha penetrado más signo d e la corrupciún, tan censurada por los predicadores, que el acordeón- Tan simple 3 poea annónico instrumento es hoy día el favorito d e las mozas y mo rOS d e An ú, que le ii jííií enn gran tntUMasmo y, según Chirlos Vá quez afiniia, con verdadero arte. H a c e doce ó trece años estuvo en Ansó n u e s t r o i n s í t u e Pérez Oald s, por cierto que los del pneblo a ú n están ofendidos con él. porque u n a vez p r e g u n t o si alguna mo a se había escapado de con su novio. El hecho- -lo afirma todo el mundo- -no l; a ocurrido alHjamás.