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T. íi frefiCTir y liírerc a del filíelo no ptniíHc K í cnUivo d e cereales, pvTíi. cil canibioH! c hace aptísimo para pastoíi d t estío, y así, ya q u e nti acunlnii á Ansó vtrrtneantes pertenecientes á la especie Acrnj jfl nT, (le J. innco, sí v i s i t a n el valle loilos los añi tlumCTostjs ejeniplarts d t las razas bovina íüiiJüT. c. iljHll. ir y íistialn íjiie lo píisiin cti aquellas alturas niiíolío mejor q u e los uiadnltfio t n el Cantiiljnco, y g a s Iqiido poquísimo. Al frescorconlnliityeii iiosolatiientc loíi dos Ht s Vcr, l y Ka; o q u e riesen t i vjille, sino taiithii n los iníinitoí; a r r o y o s A rt- gatos nucdesdendcTi cantnní opor verticfites V cañadas, y las claras, ialiidables v ricas íigiias m a n a n l i a l e s q u e en todos los cerros surgen. Y no se c r e a o u e los ríorí citados sir -en Un stílo para ftrtili 7. ar las Ucrnis y iuniinislrar pnsto ñ los verancanic- s ciiaíln tpcdo? p u e s aun á los bípedos 3 biniíinos podrían alimentarf dado q u e por biis rumorosas c o r n c n l c s se deslizan en pran uúniero s a b r o s a s y delicadas truchas d e lomo a nliiio, salpicado J e rojos pnntiloíJ. H a s t a iiact poco, solaniL- nte 1 j; atas ó poco menos era posible llegar á tan paradisiaco y privilegiado rincc iil del Pirineo- l í o y e islt u n a carretera que va serp e n t e a n d o y deslizándose indisc r e t a m e n t e p o r entre aquellos pavorosos pei ascales. y q u e en algiTTios p u n t o s parece el mísmí. simocaminodel I n f i t r n o d e Dante: así sucede, por ejemplfi, en el aillo llamado La Fox- y tanihííu La CdrctU, eu el cual el camino a encerrado entre ingentes paredones de roca viva, q u e parecen locar los cielos, sefjúu p u e d e verse en el apunte de nuestro colaborador el laureado artista Carlos V d q u e q u e íia residido bast a n t e tiempo cu Ansó, y á quien debemos los principales datos p a r a este articulejo- -Los ansotanos- -hemos oído decir á n u e s t r o auiigo- -son la gente m á s honrada, sencillií y austera del mundo, S e encneutran m u v á gusto en la forzada reclusión que les impoue la confi uradón geográfica de su valle; pero no v a y a á creerse por eí o que son refractarios á Tos beiu- ficioü d e la industria y del comercio luc iüs se dedican á la recría de muletas, que compran d e destete eu el otro lado del Pirineo, ú bien h a s t a en el valle de Andorra, y que lue; (j revenden á los muleteros d e Zaragoza y á los maranclioueros. Otros explotan el s a n a d o lauar con habilidad v fortuna. Tero en Ausó, sin salir del valle, cueuentran s u s habitantes cuanto basta á sus necesidades primitivas y A sus sencillos gustos. E s Anhó u n o de aouellos países d e leyenda ó de cueuto fautástieo en que las mujeres hilan el lino y fabrican el lienzo o e s u s camisas, las s á b a n a s y maullóles d e s n s casas. Hn Madrid y aun en ca. si toda Kspafia se reconoce de lejos á las ansotanas. cuvo vestido es un e u o n u e í ayo ó h n a l de bayeta verde y tosca colgado de los hombros, y cuyo tocatio es u n a cofia de fonua semejante á las rjue se ven tan sólo en a l g u n a s t a b l a s d e l o s primitivos pintores de la escuela fLiuicuca y de íos prerrafaelistas italianos J 31 s a j o verde, que de lejos h ¿ee parecer á las a u s o t a n a s gigantescas lechugas seniovienles. tieue un tejido tan duro y recio, que a u n cuando la longevidad n o sea rara en Ansó, hay pocos casos d e que dure m á s la dueña q u e el vestido, v asi éste no es solamente u n a prenda vítídicia. sino que tiene carácter patrimonial y se transmite de madres á hijas, como las tíernis v las casas. Un sayo nuevo es poco estimado- los q u e se aprecian y cuestan caros, en el rarísimo caso d e ser puestos á la venta, son los sayos viejos, avalorados por u n a Ei: ric de remiendos que endurecen la tela, hasla formar u n a especie d e hlimlaje, Esdificil ¡m a z n a r u n a vestimenta más severa y que mejor denote la absoluta p u r e r a d e costumbres lj s pliegues rectos del duro y hol; ado brial caen t a p a n d o h, -ista! p u n t a del pie, y no modelan ni m. Trcan miis las fonuas juveniles que los escurridos contornos de las abuelas, y se n t c e s i t a toda la gracía y gentileza d e la j u v e n t u d para que parezca bien tau sobria indumentaria, que se diría discurridü por el legislador espartano p a r a apartar de su pueblo toda idea de y depravación. Solamente