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pttca. A tu disposici n pongo el Pájaro C o n f i d e n t e -Y al hablar, el egipcio enseñaba un ave precio sísima, que traía sujeta á la mano por una pihuela de oro. -Este pájaro, añadió Osorkon, se llama Confidente porque da atinadísimos consejos. ¿Habrá en la tierra cosa más rar a ó de más provecho para un rey? Grandes aplausos oyó O s o r k o n pero Iikal frunció el entrecejo. La elección iba á ser difícil. -Kamit, p u e d e s hablar, -dijoMorsés, pensativo. Kamit contó que habia recorrido la tierra de los Gangaridas, Trapobana, el país de los Seras, y ciertas islas lejanas del mar de la Aurora. De ellas traía la c e r ú l e a Flor de Olvido, que enseñó á Morsés y á la concurrencia. Respirando la flor, dijo Kamit, se borran de la mente los pesares. Confío en que Zarpenit ha ele ser mía. ¿Y qué traes tú, Sangar? -murmuró el turulato í. lorscs. Entre los muí mullos de la pasmada concurrencia, Sangar replicó; -Admirables son las cosas que han traído estos tres sen res príncipes, pero aún hay algo de más raro, útil y agrad ble en el mundo: una mujer que sea á la vez hermosa, di creta y buena. Para buscarla y hallarla no he peregrinad mucho. Casi a l a s puertas de la capital me quedé con mi año último, y di. sfrazados de mercaderes nos fuimos á vi de la finca donde se alojaba la princesa Zarpenit. Logré frecuencia á tu hija y ganarme su cariño. Ko conozco mi i hermosa, más buena ni más discreta que ella; mía es ya por voluntad propia, pero confio en que tú me la otorgarás como premio del concurso. Aquí te la traigo. -Y Sangar tomó de la mano á la princesa, que estaba oculta entre el séquito drangiano, y adelantándose con ella, la despojó de los tupidos velos que la encubrían. Quedáronse entonces todos pasmados al ver á Zarpenit, ricamente vestida, resplandeciente de hermosura, y reclinándose ruborosa sobre el hombro de su amado. Morsés estaba boquiabierto de sorpresa; ISIikal se rascaba la barba con expresión de idiota; el público no sabía qué opinar. Osorkon, Iliradés y Kamit, furiosos, gritaban: ¡Ko vale, no vale! é increpaban á Sangar, llamándole fullero. El pájaro confidente piaba ¡calma, calma! pero nadie le atendía. Creció el alboroto y acabaron los tres príncipes desairados por atacar á mano armada al heredero de Drangiana. Defendióse éste con valentía y acierto; intervino la guardia de Morsés á cintarazos, y restablecido por fin el orden, se vio cómo, por el suelo, liechps añicos, yacían el frasco del bálsamo eficazj la flor- de olvido y el inútil pájaro confidente. Sangar, recogiendo ías últimas gotas del bálsamo, que se estaba evaporando á escape, curó sus heridas y curó también generosamente las d e s ú s contrarios. lAiego hizo respirar á éstos el aroma de! a moribunda flor de olvido. De ese modo, sin acordarse ya d e Zarpenit, á sus tierras se marcharon tan contentos Osorkon, Kamit é Iliradés. El rey de Paflagonia, sin más consultas á Mikal. otorgó la nmno de su hija al discreto principe de Drangiana, y lo dispuso todo para cine sin demora se casasen. Celebróse la boda con reg. io boato. El pueblo paflagónico, entusiasmado al ver tan guapa á la princesa, declaró que Sangar había obrado cuerdamente, por ser la princesa el mayor tesoro del mundo. Sangar vivió largos años en feliz consorcio con Zarpenit, que para él, como mujer herniosa, discreta y buena que era, fité todo en uno: Flor de Olvido de sus pesares; Bálsamo Eficaz en sus dolencias, y atinado Pájaro Confidente en las dudas y dificultades de, su vida. L U I S VALhiRA DTUIMOS DE M I Í N I J E Z bUlXGA