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Allá en las cumbres, el Guadarrama mostraráse desnudo á pleno sol, con impúdica desnudez salvaje, y en las faldas, suntuosamente vestido con el ropaje glauco de los bosques. Lo verán engalanado con las cintas de plata de los arroyos y de los ríos; con las gemas deslumbrantes de la nieve. Oirán su cantor, el viento; y su orquesta, la de las frondas y las aves. Una noche profunda, de regreso á Cercedilla, os requerirán los caballejos y los guías. Observaréis que una leva general de bestias y de prácticos se hace en el pueblo, al par que se aperciben las linternas y las hachas de viento. En la montaña de Siete Picos hay gente extraviada, herida, tal vez muerta. Un estremecimiento de terror recorre las venta- CAMINO D n SIETE PICOS Adquiere Cercedilla en estos días gran animación y movimiento, de los cuales se siente contagiada la tranquila y perezosa colonia de veraneantes, que ha poblaado los alrededores de lindas casas de campo. Las caravanas c r u z a n En las ventanas, en los umbrales, tras las cancelas, bajo los árboles, los veraneantes ríen. Ríen tocados de la dicha de los que parten, y como los que parten, sienten, mirando á la montaña, el misterio de la c o r d i l l e r a ¿Qué verán? ¿Hasta dónde llevarán su interesante empresa? Ante ellos, como se abre una gran corola, se abrirá la montaña al espacio en valles profundos; se levantará en masas gigantescas; se esconderá en ocultos repliegues, y se velará con brumas pudorosas. PREPARATIVOS D E UNA EXPEDICIÓN ñas, IOS portales entreabiertos, los grupos que en la estación aguardan el tren de vuelta. Pensaréis en las bandadas graznantes de buitres, cerniéndose sobre la carroña, sobre la presa de la naturaleza libre y salvaje. Y pensaréis t a m b i é n en la m e s e t a soleada, abierta y visible toda de una sola mirada; en la meseta m a n c h a d a de blanco por el caserío de los pueblos, cultivada en grandes recuadros, surcada por los h o m b r e s por los rebaños, por las c a r r e t e r a s y ferrocarriles. Y entonces, camino del hogar, os reconfortará la evocación de aquella otra naturaleza alegre y riente, franca y amorosa, ya vencida y sumisa, y por el hombre y para el hombre humanizada. CARITOS D S. I, RÍO FOTS. MUSOZ DE BAEPÍA DN GRUPO B E LA COLONIA