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I- l EMos hablado oportunamente de las es pléndidas fiestas que este año, como en los anteriores, h a celebrado Valencia, figurando entre ellas los Jueg- os florales, que tanto hablan en favor de la cultura de aquella ciudad. También hemos dicho que en dicha solemnidad literaria fué reina una bellísima señorita, Doña Teresa de la Figuera y de la Cerda, elegida por el poeta D. Francisco Ubach, á quien correspondió la flor natural por su poesía Cani d aliada. Vestía la hermosa reina de la fiesta rico vestido de estilo Imperio, de seda á anchas listas colores chinéy rosa fuerte, completando el adorno finísimas gasas y ramas de rosal y ostentando en el cuello hermoso collar de oro mate y brillantes. Completamos hoy la información con el retrato de la lindísima y aristocrática señorita con tanto acierto elegida reina de tan brillante fiesta. I ROUVILI- E es una pequeña población fran cesa cuya playa compite con las de Biarritz, Dieppe y otras en lo de atraerse al mundo elegante que busca fresco durante el verano. La moda la h a dispensado sus favores, y á Trouville va á pasar la estación del calor el mundo elegante de París. Como Biarritz y como todas las estaciones veraniegas de Francia, había construido Trouville un magnífico Casino donde se celebraban espléndidas fiestas, -amén de rendir culto á Jorge, sin cuya oreja esos grandes establecimientos no podrían subsistir en ninguna parte. Un formidable incendio iniciado en el almacén de decoraciones del teatro que tiene el Casino, le h a reducido á escombros en la tarde del día 9. De tanta magnificencia, de tan suntuoso edi ficio, no quedan en jjie más que cuatro pareLA REINA DE LA FIESTA EN LOS JUEGOS FLORALES DE VALENCIA des, con gran sentimiento de la colonia veraFOT. A. GARCÍA niega, que no tiene donde recrearse, y de la población de Trouville, que se ve sin el más poderoso atractivo de su beneficioso veraneo. Afortunadamente no han ocurrido desgracias personales, y el Casino, hoy en ruinas, volverá á levantarse con la rapidez que el interés reclama. f EL CASINO DE TROUVILLE AUDIKNDO FOT. O. PENABEKT