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S EGOVI A CoRPRESA y pena produjo en todos los admiradores de nuestras glorias artísticas la noticia de que la torre bizantina de San Esteban, de Segovia, se hallaba en estado de inminente ruina. Es uno de los monumentos más admirables de aquella ciudad, tan rica en joyas artísticas. Por desgracia, ocurre con frecuencia algo muy parecido con los monumentos arquitectónicos, única cosa que nos queda de nuestra grandeza pasada, ü n día es la torre inclinada de Zaragoza, otro es la casa de la Infanta, en la misma ciudad, cuya demolición se pregona; hoy se anuncia la venta de riquísimos tapices legado de reyes, y mañana la desaparición de maravillas como la citada torre, cuya inminente ruina anunció un arquitecto extranjero. Y entonces, caando el vecino nos advirtió que ardía nuestra propia casa, se apresuró el Gobierno á enviar un arquitecto, el señor Grasses, quien parece que opina que haj tiempo y medios para conjurar el peligro, y que bastará desmontar los últimos cuerpos de la torre para continuar las obras de restauración. Como puede apreciarse por nuestra fotografía, la torre es bellísima. Sobre su basamento de piedra berroqueña, la torre muestra cinco órdenes de ventanas gemelas, labradas en piedra arenisca caliza; las del primero y segundo cuerpos, cerradas por una sola columna; abiertas las de! tercero y cuarto, y las del quinto, que son tres, adornadas con caprichosas labores, rematando la torre en airoso chapitel. Laiglesia tiene á am. bos lados un atrio de armónica arquería, con columnas pareadas. Consta de tres naves, que comunican por medio de arcos. Merecen especial atención las capillas de la Piedad, fundada por D. García de Coca, oidor del Consejo y Cámara de los Rej es Católicos, y la que instituyeron los condes de Baños, que tiene un magnífico retablo del siglo x vi. También es muy notable el sepulcro del doctor Juan Sánchez de Zuazo, que murió en 1425 En este templo recibió el agua bautismal, el día 20 de Diciembre de 1831, el que después fué ilustre general de los Ejércitos españoles, D. Arsenio Martínez Campos. FOTOGRAFÍA J. lACOSTB