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muclio de nuestros clásicos partidos de pelota; pero desde el punto de vista de la estética, es infinitamente superior á ellos. La raqueta es una pala aérea, graciosa, elegantísima, fácil de manejar, y en nada se parece á la tosca trompa de elefante que los pelotaris llaman cesta ó chistera. Una vez la jugadora vestida con su precioso atavío veraniego, la falda al tobillo, el corpino ó blusa bastante suelto para facilitar todos los movimientos, puede sacar por bajo, que es lo más frecuente, ó sacar for alto, que es lo más arries- 0 t 0 r 0 k RF. STANDO POR BAJO gado y elegante. Todos los términos de nuestro deporte vasco, la volea, el rebote, el revés- aire, etcétera, etc. tienen aplicación al la- wn tennis; y si durante mucho tiempo ha. -habido infinidad de aficionados á quienes se les hacía la boca agua contemplando la arrogancia y bizarría de los pelotaris buscaros, ¿qué no sucedería si se generalizasen en España los. partidos de tennis y viéramos á tantas bellísimas señoritas mostrando su agilidad y su gracia en los mil lances inesperados y atractivos á que este interesante juego se presta? Aparte esto, el combate en campo abierto, entre dos bandos que luchan frente á frente separados tan sólo por ligera valla de red, es mucho más simpático y ofrece más interés que el encarcelamiento de una pelota entre dos paredes; y es harto menos grosero y brutal. Por las fotografías que ilustran estas notas puede juzgarse hasta qué punto es artístico y atrayente el espectáculo de un lawn tennis jugado. con maestría por señoritas cual la de la muestra. En España son bastantes las familias aristocráticas que cultivan este sport, y entre ellas la Familia Real, que en su palacio de San Sebastián organiza frecuentes partidos de lawn tennis. UN SALTO OPORTUNO