Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
El Palacio de Fernán- Húñez TpL espacioso palacio que posee en la calle de Santa Isabel la histórica familia de los Cerbellones, es uno de los pocos edificios del viejo Madrid que aún no ha abandonado la nobleza. Poco después de mediada la iiltima centuria se hicieron en él grandes reformas, cambiando en parte su distribución interior y decorando espléndidamente sus salones. Nuevos muebles, tapices y otros objetos artísticos se fueron añadiendo á los que de antiguo poseía la familia; y la inteligencia y buen gusto que á todo ello presidió han producido un conjunto grandioso y bello en que dominan la elegancia refinada del gusto moderno y el arte sensual del siglo xyiii, en contraste con numerosos recuerdos de la severa época de los Austrias y de los heroicos tiempos medioevales, en cuyas crónicas llena el nombre de Cerbellón numerosas páginas. Del anchuroso portal y dejando á la derecha la escalera de mármol blanco, se pasa á las habitaciones de la planta baja. Se atraviesan severas antesalas con armaduras del siglo xvi y retratos antiguos (entre ellos uno de la familia Cerbellón por Goya y otro de aquel Marqués de la Mina qiie tanto ilustró su nombre en la primera mitad del siglo xviii) y se llega sucesivamente al despacho del actual marqués y á un interesante salón lleno de curiosidades artísticas, entre ellas cristalería veneciana, jarrones japoneses, placas de Alcora, y lámparas de aquella famosa loza de Talavera, tosca y vigorosa como un conquistador español, y prototipo de nuestra cerámica en tiempo de los Austrias. De este salón se pasa á la estufa ó sarre, mantenida en suave calor dentro de la elevada bóveda y grandiosa pared de cristales, á cuyo través aumenta la perspectiva un jardín sombreado por dos erguidas palmas, y sobre el cual se abren, entre el eterno verdor de las enredaderas, numerósos balcones del palacio. Macetas con hermosas plantas llenan la serré, y entre su variada frondosidad sé destacan una parlera fuente de mármol y numerosas estatuas, entre ellas el torero herido, mármol blanco de Nobas, y xw- vs. caieza de árabe de mármol y bronce de Calvi. Frente al jardín se abre entre la enramada de la serré un coquetón cenador de madera tallada y GRA LAlIPAIiA DIÍ LOZA pintada de blanco, con una pared de espejos que repite la alegre verdura de DE TALAVÍÍRA la vegetación, y una chimenea y un aparador de mármol blanco que adornan respectivamente las cabeceras. En los días de las grandes fiestas, las mesas se distribuyen por la serré, alternando fantásticamente con los macizos; y cuando las personas reales se dignan concurrir, el SALÓN AMARILLO