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Df SEGOVIA LA FUENTE DEL AZOGUEJO C O P R E la vieja d u d a d castellíioa se ciernen la y el reposo. G u a r d a sus apíñaü. is casas el venerable Acuednclo conio un pifíaiilcíico p. istor e c h a d o p a n z a arriba que tuviese c u e n t a d e quieto rebaño de ovejas a c u r r u c a d a s en u n a loma. Hnire d Acueducto y las casucas que á su p i t se alzan y que forman la plaza del Ajíogucji llamada irónicamente por los segovianns la Purrío Jeí Sol, h a v un abismo d e siglos V siglo l, a obra romana es como el índice ó compendio d e toda u n a civilización poderosa. rcfínad H la huella indeleble d e un fi ran j ueblo fuertísimo, sólídamcnle organizado, sepuro de s ¡mismo. Oe Ja cultura y del poderío del Imperio romano, dice mucho más y en más elocuentes párrafos d e piedra el Acueducto de ScRovia, q u e la estatua de la Libertad iluminando al m m i d o ó el puente de líroolíK n dicen deJ poder y de la cultura ie actual Imperio americano, tan semejante al de Roma en la absorbente brutalidad y en el desprecio de toda voluntad 3- aun d e toda existencia ajena. E n cambio, las pobres casitas que al pie del Acueducto se couRroíran y las pobres gentecillas que en t o m o d e la fuente suelen pulular, nos iiablau tristemente d e u n a decadencia irremediablej de u n a p ü b r e í a crónica, de u n a dejadez eterna. A veinte metros del AcueductOn con el cual tiene comunicación, se alza la fuente del Azoguejo, construida en el pretil del atrio de la antijiua igttsja d e S a n t a Columba, cuya mole aparece cubierta d e verdeante e m p a r r a d o Este templo, hoy a b a n d o n a d o y casi derruido, es uno d e tantos edificios c u y a ruina parece simbolizar el desmoronamiento de un pueblo por su incuria. Üra una de las ¡gTcsias parroquiale, i d e Se rovia. Descuidada su conservación, en iSiB se h u n d i ó la lurrcn después gran parle del edificio. S e i n t e n t ó reedificarle en 1 S 31, Q u e d ó l a o b r a sin terminar. Vendió el E s t a d o la a n t i g u a fábrica, y h o día el recinto s a g r a d o se dedica mercado d e carnes, m a t a d e r o particular ó cosa por el estilo. ¡Triste sino d e las vejeces venerables! La plazuela, d o n d e hormiguean los desocupados, perdidos y hampones de Segovia la fuente, cu os cafios surten de los recios sillares y á la cual concurren criadas con í. us cántaros, azai nii -con sus borriqnillos y arrieros con us recuas; los tinglados y tenderetes, barberías y puestos di. Jeche q u e se lian p e g a d o y formado costra en la robustez d e la muralla, y hasta las gallinas que picotean el suelo, todo ofrece un aspecto alegre, pero pobre, humilde en demíisia, alj; que fonna á g n o y melancólico contraste con la severa randiosidad del eiieducto. No hace falta gran iiuaginaeión para a h o n d a r en ese contraste, representativo de las fieras altiveces del p a s a d o y d e las forzadas humildades del presenteN o en vano llaman los de Segovia la p l a a del zoguejo la Pi rtit iH Soí, SÍ aqui hubiera espacio p a r a ello, diríamos ¿Jiaíro torras- vacifái- íJ s acerca de lo que significa el nombre y la existencia de la Pturta dil Sot en distintas ciudades de España; pero más vale n o hablar d e cosas tristes. V, B tJjuujD L. IL u, a i n j i a i