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p ¡N cambio, lia gustado mu clio la pritsera representación de la interesante comedia de La cordialidad anglofraizccsa, representada en Londres por Ids dos primeros entre los primeros: Monsieur Loubet y E d u a r d o V I I ó viceversa, quienes, si no el umbral, sí acaban de atravesar uno de los soportales ó zaguanes de la Historia futura muy cogiditos del brazo y prodigándose las carantoñas más expresivas. ¿Qué ovejamorirá á consecuencia de esta nueva junta de rabadanes? ¡Quién es capaz de saberlo LLEGADA D E MR. LOUEET A DODVRES FOT, GRIBAYEDOFF La verdad es que el paso del Canal por Mr. Loubet lo consideran muchos como el paso del Rubicón. ¿Que sucederá aliora? Lo menos malo que puede suce LAS CALLES D E LONDRES EMPAVESADAS P A R A RECIBIR AL PRESIDENTE der es que no suceda nada. Pero desde luego notan los franceses que su Presidente se lia conducido con dignidad en medio de la archiencopetada y etiquetera aorte de la Gran Bretaña. En alguno. momentos íe temió un srrave con- L O S G A l l E R O S D E LA GUARDIA ESCOCESA QUE ACOMPAÑARON A MR LOUBET fliclo, á causa de la necesidad, imp- icsta por las prágmátieao, de que el bnen señor sp p r e s e n t a s e luciendo las pantorrillas. Temían los franceses qiie las extremidades abdominales del digno magistrado no resultaran suñcientemente- decorativas. Pero el rigor de la etiqueta británica cedió, y éste ha sido elprimer triunfo de la diplomacia francesa. Mr. Loubet se h a presentado con pantalón largo. ¡Y M r Delcassé tan contento! MÚSICAS MILITARES EN LAS PLAZAS D E LO NDRK FOTS. CHOSSEAU- FLAVIENS