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sistema orográfico de la provincia. l3 esde Peñagolosa el terreno va descendiendo p o r estribos de colinas, en fértiles valles y hermosas laderas, hasta llegar al llano de Castellón. Grandes canteras graníticas d e n u n cian la calidad fresca del terreno. Y, en efecto, lancen a, por su altura, por la favorable influencia de los aires de las montañas que la rodean, por lo pintoresco de su posición y los atractivos que en sus alrededoresha sembradola Naturaleza, es una deliciosa estación de verano, y ya comienzan á afluir á ella muchas familias de Castellón de la Plana y de otras c a p i t a l e s del abrasado litoral levantino. No faltan en los alrededores de Lucena rom á n t i c a s perspectivas, viejas ermitas á donde la devoción acude, perfumados b o s q u e c i l l o s en que el arte aún no ha puesto mano con el deseo de industrializar la Naturaleza, misteriosos lagos de vivas y claras aguas, ingentes barrancos y cavernas troglodíticas; en fin, todos cuantos atractivos puede apetecer qtiien desee aprovechar el verano en algo mejor y más saludable que andar cambiándose de traje siete veces al día, vistiendo por la mañana la blusa del chauffeur y por la noche el smoking del cortesano, ó distrayéndose en perder los cuartos al treinta y cuarenta ó á los caballitos, -cuando no en otras cosas peores. Lucena del Cid, por el contrario, es uno de esos sitios que ofrecen al veraneante las más patriarcales é inocentes distracciones, Pero ya hay en los alrededores lugares favoritos para excursiones, meriendas y jiras, como los llamados la Pedreñera, el Orón, la Fuente áz Tomás, San Antonio, K Cueva del Molino, la Peña del A m o r y otros, adornados con nombres no menos poéticos y sugestivos. Y conforme acabamos de descubrir t a n lindo punto veraneo, ¿no habrá en España otros muchos igualmente apartados y agradables donde pasar el mes y medio ó los dos meses á que tenemos derecho inalienable é imprescriptible cuantos vivimos del trabajo ó esfuerzo personal? Creemos que sí y procuraremos hacerlo ver á nuestros lectores. No es que en absoluto vayamos á prescindir de cuanto o c u r r a en l a s grandes playas ni en los balnearios y sitios más concurridos por los veraneantes, pero sí hablaremos con preferencia de aquellos lugares modestos donde se pueda veranear en fetit comité sin la obligación del lujo y del dispendio.