Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
-r- n LA BALADA DEL CURA DE PUEBLO ¿Vi t ¿perdida a dc 3 de h ociilía monfsña. donds de! mundo eí ruido no repi en os ecos, itbandonsdo n irhh coma un snscórefít qtts (kn por sompa ta hs ieras del d s crh. buscando i: n rs niaíezaS fraganls ¡oi- ásHhs. como afmss dc icadas n rff ¡nconscicnie: euerpos, 3i f vida ash en nano uc tar con la barbarie un pobre saUisrío desamparada derigo. Xitígá é la aidea Joven, robirsio y animoso. íhoando ffn xu alma virgen ¡a luz dsi vangtr io, á ciencia de los if jJrcs. el aric de los mfsiiaos. ci palor ds ios mdrüres, la fs de los sscéiieas. 6 n entusiasmo srdisrtíú szi corszóu herola. btiiiían las ideas cr ¡su magín msi quicio. su caridad sin Iimiícs sorlaha actos heroicos, uslioSDs sacrificios feei ndas if crueníos. hendió al llegar! a ÜÍSÍB U en torno suyo pronío víó el campe msl abrjido, terral sin ju o g seco, g aearrasosdo si moníe por obra de la incuria, roídas rejss y hach as por el orín BIICJO y Dio en torcidos surcos tenderse hs sembrados do ralos oerdcsban los ricos maci entos, g comidas de orugas s descuidadas lU r as y as viñas sin pámpanos y los olruos ¡uecos. S arásc triste el c tira, mavieni a a calesa, y el alma e leñaron mi presagios siniestros: que el ver en tierras y arboles miseria y abandono, de abandona y mist ria señal es en sus dueños ¡fe mirarlas de cerca g al oír sus palabras g a ecn templar sus faces g ai presenciar sus I ec ios, guedó suspenso e parfoco, cual un pastor que viese a lepra apoderándose de su rebaño entero. J as pronto de su asombro con brío recobróse. bril 6 en su faz IJÍ l am i que encendía su pcc io. cua sembrador activo tomó su osrga al iombro y arrojó la semilla sobre os surcos pnetos. Jisi vuelan hs granos que con gallardo empuja va amando d la tierra cuidadoso el labriego, cua volaban a ados de os labios del cura sobre as duras almas los dhincs cansejjs. Pero ¡ay que eran as almas de mas berroqueña, y en c as dura costra formada en largo tiempo dejaran hs ruindades, os vicias, a ignorancia y aquel v oir obscuro y aquel sentir cstrec i pudríanse as unos en odios seculares, g hermanas con ra hermanas uchsban en silcnelo, y el pobre odiaba al rico, y al rico la auaricia e hacía ser más pobre, pues le robaba el sueña. SI cura no cejaba: su Juventud entera gastó en la recia lue ia; treinta arlos le vio e pueblo verter sabré i frentes palabras amorosas, repetir las psra lalss del S) ivino Jtíaestra, ¿Je el pronto se cansaran, aun cuando c pobre pdrroco ya mas que can palabras, predicó con ejemplos. ¿Por qué les reprendía? í i iban d misa todos ¡J o cometían crímenes adas eran muy buenos. asar n muchos añas: el cura qimdó- olo. na que le despreciaran, sino que no le oyeron. Como e gotear manso de manan iai ocu, Ito sus palabras piadosas rasábase el silencio. Pasaron muchos años: mas las desilusiones no ajaron su confianza: g en el humilde huerta sigue aún en re malezas buscando floreci las eí pobre solitario desamparado c e rigo-