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La Exposición de Jiménez Aranda tiene grandísimo atractivo para el observador, para el critico, y es por todo extremo incentiva para quien tenga humor y pesetas. El ilustre pintor sevillano apenas ha dejado más herencia que la gloria de su nombre. Creemos que habiendo quedado tantas y tan peregrinas obras del egregio artista, seguramente éste ganará después de muerto la última batalla con el público. A los hermanos Amaré, beneméritos de la cultura artística española, debemos el haber pedido gozar esta semana de las sensaciones más puras y hondas de arte refinadísimo, -clásico, al contemplar dieciocho ó veinte obras de Miguel Blay, el escultor de las almas. La Ondina, la media figura titulada Meditación, el magnífico bustoretrato de la señora marquesa de Ivanrey, el del Sr. Silvela, la incomparable cabeza de niño, el delicioso juguete Marghcritina... son otras tantas obras maestras, no ya sólo de un cincel para el cual resulta masa el mármol, sino de una inteligencia única, de una sensibilidad excepcional, de un gusto depurado, de una inspiración constante. Nosotros c r e e m o s francamente, y con sinceridad lo decimos, que la cabeza de Meditación pudiera emparejarse con el famosísimo Pensieroso de Miguel Ángel y sería su natural complemento; y en la misma Exposición hemos visto obras que firmaría Rodin y aumentarían su gloria. No nos engañe la distancia ni creamos, porqué Blay es joVen y está cerca de nosotros, que su arte no ha penetrado ya en los siglos venideros, DON RUPERTO EXPOSICIÓN D E E. SCULTURAS D E BLAY EN EL SALÓN A M A R É EL BUSTO SMEDITACIÓN fOT. ASKNJO