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más leve emoción One íí nf e s dices? Agunrd; v (I qiic uo he coíiduitlo. Va se habían vendido todos lus juputtt expuestos, y hasla lío Kinilio, represe tanle de la Bcncficenci, pública, aür ¡uinti un lole de j u t t c s á diez cénUmo! l ir íts niños pobres del barrio, cuando InniÜer. i de í iisana atisbo una uiuücca olvidada en un anuario. Era, en verdad, una muñeca feísima que antaño Tiab ¡a conocídu tiempos TIIÍÍS felices. Cuando el amií- o Joaquín se I- i recaló á Susana, ¿elíl, cutnsiasmada coa la posesión de tan linda criatura la juiso el nombre de Joaguinila por gratitud al donante; pero ya hacín de esto un año, y Susana, preocupada deüpuc. s por la iiuuierosa prole que formaban sus otras mnñeea- s, había abandonado á la pobre Joaquíuiía, que rodando por los rincones perdió succsivalueute un brazo, unu pierna, un ojo y la mitad del cabello, Mas no in t ortaba: íiún era iiu objeto vendible. Tío julio se apoderó de ella. -Se poTie á la veula una muñeca enlermn de pravedad... No pudo coucluir esta frase, porque 5.1 Susana se había lanzado bacía, él para arrebatarle la muñeca. -jNo, uol jHjJii no! Es mi Joiiquinita! jNo quiero que vendan mi Joaquinital- -clamó gritando solloz. uido como loca; v al ací rcarsc á ella los padres: ¡I crtíóu. p pá! Perdón, maiuáf Eñ mi Joaquínital 1 X 0 quiero que vendan uii Joaquinila 3 ¡Tcrdón, ¿crdóu, perdón, Hl pento tasador se babía puesto eu pie con mucha dignidad. ¿De uiodo, SL- ñurila- -dijo, -que ba pedido usted perdón? -Sí, M; quiero mi Joaquinita. -líasti, puetí; concedido el perdón, bi subasta no tiene razón de ser, Tío Julio, devuelva usted la Joaquín 11 á sn manuí. Tío Julio obedeció, y Susana, habiendo recobrado á su bijita más (juerida, la Hcariciaba tiernamente y recibía besos y felicitaciones, prometiendo á sus papas ser muy juiciosa para no tener que avtfí; ouzatse de sus actos ante Joaquínila. Al renacer en su curaj ón el sentimiento maternal, babía despertado al amor lilíal, aletargado por un momento, V esa es toda la historia? -Claro, -Pero como Susana había pedido perdón, ¿la devolverían todos los juguetes. ¡Qniúl No os acordáis de las solemnes palabras de tío Jorge. La subasta se verificaba con toda seriedad; por con sí guien te, lo vendido, bien vendido está, y no había por qué devolverlo. -iQué Idstiuial- ...Sólo que, para consolar á Susana y para recompcuí ar su arrepentimiento, los padres ban comprado un mobiliario completo áJoaquiniíU. Ksta, al rccobrarel afeeto de su mamá, no ha podido, cjertamtute. recuperar también su brazo, su pierna y su ojo; pero Susana le b a dicho que, si era obediente, volverinn á brotarle hjs cabelloá, y lisonjeada con esta promesa, Joaquinita duerme tranquila todas las noches en la linda caniita de palo rosa que le ba rt i alado su abucliíú. ABRAIIAJJ DUEYFUS r v;