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HI LYDDSí? E. V A T P I J Sherazada, la musa de los cuentes, así dicen que habló al poderoso emir de los creyentes la noche mil y dos: ¿Que no hay hombre feliz en esfe mundo... Sin salir de Bagdad, buscando en la calleja más obscura el más sucio poríal, encontraréis en él acurrucado en la sombra á Yusuf, al viejo Ben- Yusuf el usurero; la araña odia la luz. Blanquean de aquel anfro en la penumbra su raído alquicel y su mugrienfa barba, que al seníarss le acaricia los pies, y se creyera esfar ante la momia de algún sante alfaquí, si en dos cuencas profundas no se viesen dos ascuas relucir. ELS ya muy viejo; un cuervo le acompaña de cien años de edad, y en su lenguaje le apellida abuelo con respete filial. C omo fiera en acecho yace siempre en el mismo rincón; debajo de la losa en que descansa un silo construyó, y en él, una fras ofra, las monedas va dejando caer; el alma de Yusuf, más que en sü cuerpo, esfá en el silo aquél; allí come, allí duerme; en otro sifio no podría vivir, y ha escrite un testamente, en el que ruega que le entierren allí. lo conoció familia, y rinde gracias á Dios por este bien; al cuervo estima, porque nunca tuvo que darle de comer. Es muy sordo; ya pueden á su oído sus víctimas gritar... voces que insultan ó que piden algo no las oye jamás, y sin embargo, acude con pasmosa viveza de reptil si al pasar en las piedras del arroyo alguien suena un cequí. J o hay en la guzla nota que conmueva tanto su corazón; al fulgurar el oro, palidece á sus ojos el sol. Cierto día, en su angosta madriguera se entregaba al placer de pensar como siempre en su tesoro con creciente avidez, cuando inundó la obscura callejuela intensa claridad, y una visión de espléndida hermosura traspasó aquel umbral; de Tásuron el genio de la dicha, en el aire flotó la túnica, de un tul que á cada instante varía de color, y su voz, de cadencias argentinas, esto dijo á Yusuf, mientras brillaba con matices de oro el caprichoso tul: -Mortal, aquí me tienes... ¿Qué te faifa... ¿Contento estás de mí? El viejo respondió postrado en tierra: ¡Oh genio. soy feliz. Cuanto pueda pedirte, generoso me concediste ya; mi dicha está encerrada en este silo, y aumenta sin cesar; con el oro en su seno acumulado, placeres, gloria, amor... comprarse pueden que saciar consigan la más loca ambición... Pensando en mi tesoro, no me asustan el hambre, ni la sed, ni el desprecio... sentado en esa piedra, ¿qué trono envidiaré... Ayudadme, buen genio, á levantarla; por verle siento afán, y me faltan las fuerzas... Pero el genio se alejó sin hablar, ñ l llegar á esfe punto Sherazada la interrumpió el emir: ¿Tan grande es el tesoro... -Y sonriendo la hermosa dijo así: -El silo está vacío; taladrado por mano criminal fué su muro en las sombras; hoy encierra polvo y aire no más. pero él lo ignora, y goza su tesoro con dulce beatitud, o es igual que lo guarde en aquel silo ó en su mente Yusuf... ¡Oh poderoso emir de los creyentes: con empeño tenaz buscáis en torno vuestro una ventura que sólo en vos está... Cerrad los ojos é invocad el nombre del genio bienhechor Tásuron (que en idioma de cristianos es imaginación Ricardo Slla