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lito de no tener dinero. Sus ladridos me despertaron; sus voces me hicieron dirigir los ojos hacia la tierra. Comprendí que tenían razón y decidí descender de las nubes. Miré para abajo, escupí y bajé. Ya soy un simple mortal. Ya no sueño: Sé soportar á los imbéciles, transijo con los amos; dentro de poco, aprenderé á adular. Empieza á sonreirme la fortuna. Cómo todos los días, no paso frío, tengo ropa y siempre dispongo de unos duros. ¿Cómo? Con el producto de mi trabajo honrado. Pinto tablitas, que adornan los cuartos de niñas cursis, que miran más al marco que al asunto; dibujo abanicos antiguos, que lucen en los teatros viejas ridiculas, dándose el lustre de decir qtie son heredados, y hago retratos de personajes ilustres que quieren legar á sus descendientes los colorines chillones de uniformes que no significan otra cosa sino que sus dueños supieron tener dinero. Ahora que no soy mas que una máquina inconsciente, tengo consideraciones, comodidades y amigos; cuando era algo, cuando sentía en mí la llama del genio y pretendía dar á mi patria un nombre ilustre, carecía de todo, me negaban las gentes el saludo y no comía. Es necesario desengañarse: no hay ta ento posible si no está envuelto en un gabán de pieles. Para mí terminó la lucha, esa brutal contienda á que se lanzan los inexpertos; ya soy un hombre equilibrado que se adapt? a medio en que vive y que explota la estupidez de sus conciudadanos. ¡El arte! ¿Para qué sirve eso? ¿Qué es? ¿Cuál su finalidad? Wagner, un loco; Cervantes, un insensato; Boticelli, un necio. El primero no debió pasar de tocar un organillo por las calles; el segundo, hacer romances de ciego; Boticelli, lo que yo; y Benveí hubiera estado muy bien fabricando muñecos de rinconera. Después de cuanto te he dicho, ya no te asombrará verme en el estado floreciente en que me hallo. Me ha costado hacer un gran esfuerzo de voluntad, pero ahora ya estoy seguro del porvenir, conozco á mis contemporáneos y sé que Guerra Junqueiro tiene razón cuando dice: a vida e uvia farsada. Convencido de esta verdad y de que la humanidad es un conjunto de idiotas y locos, he procurado colocarme en el término medio y soy casi feliz. Tenía derecho á la vida, y vivo. MANUEI D E C A S T R O Y T I E D R A D I B U J O S DE M É N D E Z EKINGA