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I oirBRE, guarde usíeJ la bolsa, pero saludo ú la cento. ¡Caramba! jSi es doña Presen! No la había conocido. ¡Gomo va usted tan de prisa! -T á un asunto muy urgen te -Pues siento la mar, entonces, el haberle detenido, ¡sí que lo siento la mar! ¡Por Dios! ¿Quiere usted callar? Yo sí que siento ir de prisa; pero en fin, ya habrá ocasión do que echemos un gran párrafo... Bien, doña Presentación, ¡por usted no pasan días! ¡Siempre el mismo! ¡Tan guasón! -Que no es guasa: ique la encuentro á usted más joven que cuando estaba en sa casal- ¡Ay qué risa! ¡En el Dulcísimo! Pero los dos estamos de prisa; á usted le espera su asunto. -T á usted sus huéspedes, ¿eh? ¡Otra! Si los traspasé. ¡Caracoles! ¡Pobre gente! -Sí señor, dejé la casa; pero no fué mayormente por temor á la fatiga ni al trajín... porque, no es ponerme moños ni está bien que yo lo diga, pero en fin, donde haya habido mujeres de esas que no pierden ripio f donde haya habido casas de diez reales con principio, no hay que hablar de si la Presentación se ha podido presentar, f eso usted mejor que nadie lo comprende. ¡Lo comprendo! ¡Pero usted tenía prisa y lo estoy entreteniendo! -Sí, da la casualidad... -Por lo demás, usted sabe y toda la vecindad que yo tengo arranque aún y fuerzas para aquel trote; pero ahí tiene usted lo que son las cosas, ahora ya no me conviene, y de no salirme algún señor solo ó sacerdote... ¿Con ó sin? ¡Vaya! Mo sea usté atroz ni hable usted con rotintír, porque le suelto el quién vive; demasiíojo sabe usté que lo digo al respecííce... ¿Al... respective de qué? -De que ya no es como antes, j no está bien que mi casa esté llena de estudiante? habiendo una señorita. ¿Quién? ¡Otra! Pues... ¡mi Sólita! ¿Sólita? La niña aquélla... ¡Y es verdad! ¡Ay, Soledad, Soledad! ¡que no me acordaba de ella! ¿A o? ¡Bendito y alabado! ¿Do veras? ¡Qué disparate! Pues ella bien que se acuerda de usted de cuando la daba la sopa de chocolate cuando era ehiquirriti Las veces que me pregunta: ¿Y el señor de la sopita? ¿Qué hora es ésta? ¡Los tres cuartos! ¡Y usted tenía que hacer! ¡A los pies de Soledad, que ya será una mujer! ¡A veri ¡Diez y siete y lo que va I