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ei barco k Of $i crto I A I es el p o é t i c o k nombre quelos árabes dan á su más bella conquista, al camello, p r e c i o s í s i m o animal, fuerte c o m o el bu. ey, paciente y manso como el asno, más brioso que el mejor caballo, m á s fiel que el perro de buena raza. El amor del árabe á su camello es una de las afecciones más tiernas y delicadas de la humanidad: relación fundada en mutuos y continuos sacrificios, estrechada por d í a s meses y años de sufrimientos cual los que engendra y acarrea el vivir en el desierto, y á veces sellada con la muerte, como l o s grandes amores humanos. Un apotegma árabe dice: En el socco, un hombre vale por diez camellos; pero en el desierto, un camello vale más q u e d i e z hombres. Y así es, efectivamente, puesto que un conocidas virtudes del camello vivo y las casi milagrosas cualidades del camello muerto, justo es hacerse cargo de la e n o r m e influencia que dichas condiciones tienen en la manera de ser y en el carácter de los árabes, en la envid i a b l e independencia UN CORREO J- VJ EN EL ABREVADERO c f S- Ví. ...vJtíamfi í. -r EL AKADO EN FX DESIERTO i 4. K camello d e m e d i a n a fuerza y de regulai alzada puedehacerjornadas de diez á doce horas, y aún más, cargado con cincuenta arrobas de peso, comiendo poquísimo y s i n b e b e r bajo un sol como el del desierto de S a h a r a j con un ambiente en e que los hombres apenas pueden respirar. Pero aparte las ventajas y excelencias materiales d e l inapreciable animal, aparte las t U N A CARAVANA de SU vida, en la persistencia de sus hábitos tradicionales, porque un árabe poseedor de un buen camello es como un hombre con una sola inteligencia, pero servida poi veinte brazos y veinte piernas: puede osarlo todo y emprenderlo todo, con una seg: uridad y una audacia de que no tenemos idea los que vivimos bajo techado con el ferrocarril á la puerta de casa y el teléfono al alcance de la mano. Se ha ponderado mucho la fealdad del camello por aquellos individuos q u e t e niendo un criterio limitadísimo en materia estética, tonran como tipo de cuadrúpedoí al caballo. Un gran escultor inglés, ya fallecido, titvo la originalísima i d e a d e d a i prácticamente un mentís á s e m e j a n t e preocupación, y al hacei la estatua del i l u s t r e general y mártir ingléf Gordon, colocó la figura de éste sobre un camello, como convenía á un soldado que usó preferentemente esa cabalgadura en sus campañas de Egipto y Abisinia. Y la estatua es mucho m. ás hermosa que casi todas las ecuestres que se ven por ahí. W. B.