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KNTIKRRO DFX ALMIRANTE VALCÁRCEL. LA PRESIDENCIA DEL DUELO FOT. L. ALONSO áe estomago agradecido, y y a sse sabe lo que de ellas puede esperarse. 1 -os congresistas e x t r a n j e r o s han gozado, pues, del espectáculo de unas elecciones contrarias al Gobierno, y han podido asistir á un entierro de primera clase y de los que pocas veces se ven: al entierro del anciano almirante de la Armada D. Carlos Valcárcel y Usel de Guimbarda, uno de los pocos ó quizás el único de los marinos supervivientes de la gloriosa jornada del Callao xEn paz descanse. U N cuerpo de los más notables de nuestro ejército, el Batallón de Pontoneros que se halla en Zaragoza, acaba de dar brillantes pruebas de su actividad y excelente- nstrucción tendiendo puentes sobre el Ebro en brevísimo espacio y con resultados muy útiles. JDe ello nos dan pruebas las fotografías que nos remite- un cabo de dicho batallón, debidamente autorizado por sus brillantes jefes. Í ERRAMOS esta crónica dando cuenta de los agasajos de que ha sido objeto en la c u l t í s i m a Valencia el sabio maestro D. Marcelino Menéndez y Pelayo, quien ha pasado en a q u e l l a ciu dad algunos días. Uno de los más agra ¿Sí dables obsequios que se le hicieron fué una excursión á la Albufera, á donde le a c o m p a ñ a r o n el E L REGIMIENTO D E PONTONEROS PROBANDO UN PUENTE DE PAltCAS SOÜRF. IT, KBRO ilustre poeta valenciano FOT. V. NÚÑEZ D. Teodoro Llórente, el sabio investigador y archivero de la Catedral, canónigo D. Roque Chabás, el presidente y socios de la insigne sociedad Lo Rat Penat, el erudito escritor Sr. Tramoyeres y otros muchos amigos, discípulos y a d m i r a d o r e s d e l insigne maestro. Sirvióse una comida espléndida compuesta de platos valencianos, y á los postres se habló de reanudar seria é inmediatamente la existencia de i -l a: S i igfiaS M la Sociedad de hibUófilos valencia- nos, siendo elegido presidente honorario de ella el Sr. Menéndez y Pelayo, quien puso á disposición de los socios una parte de su incomparable in: teligencia y de su pasmosa actividad. Fué, pues, la fiesta celebrada en el terreno que sirve de escenario á la g r a n novela Cañas y Barro, una hermosa fiesta literaria, cuyos resultados mostrarán el progreso de la admirable capital de Levante. DON RUPERTO J I R A CAMPESTRE OFRECIDA EN VALENCIA AL SR. MENENDEZ Y PELAYO F O T MARTÍNEZ ALO Y