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EL FRONTÓN DE L A B I B L I O T E C A C E ha dicho por ahí que España es el país de los viceversas. La frase es inexacta: España es el país de los andamios. Con lo que aquí gastamos en andamios, en otros países se hacen ciudades enteras. La humanidad que, según cierto filósofo barato, marcha por el camino de la Historia de estupefacción en estupefacción, había contemplado pocas veces más ingente montón de madera que el colocado en el imafronte de la Biblioteca Nacional, con objeto de sustituir el apelillado frontón palomar y las deleznables figuras de yeso que adornaban sus vértices, por otro frontón y otras estatuas de mármol de Carrara. Después de contemplar un rato el inconmensurable andamio armado para tal fin, el espectador se daba cuenta de la grandísima razón que asiste á los buenos patricios cuando se lamentan de la decadencia forestal de nuestra desdichada patria. En efecto, bosques enteros debieron de quedar despoblados y mondos para formar tan complicado é inextricable armatoste. Kuestro fotógrafo, gracias á la circunstancia de ser hombre de EL AXDAMIO DK I. 4 BIBLIOTECA (VISTA 1- XTIÍKI 0 R) L, IXTKRIOT DKL X D M I O KSPAÑA V SU LKÓN EX L. GRÚA pocas c a r n e s pudo realizar la hazaña de meterse por entre los andamios y ver cómo se elevaban al tejado de la Biblioteca el Genio y el Estudio, con r o menos t r a b a j o y en poco menos t i e m p o que tardan en elevarse las entidades que aquellas estatuas simbolizan. Al fin ya están arriba: pero el andamio no ha podido ser descolgado á tiempo, y los extranjeros ikistres que nos visitan estos días se han convencido de que están VISTA DEL FRONTÓN POR DENTRO DEL ANDAMIO en un país provisional, como decía el inolvidable D. Manolo Fernández y González; en un país donde son muchos, los andamios y pocos los e d i f i c i o s abundante la madera y escaso el mármol; en un país donde todo se v u e l v e preparativos para algo que no se sabe cuándo se realizará. En fin, menos mal que por e. sta vez hemos quitado los paliti oques, aunque no á tiempo de que no los viesen los forasteros. FOT. L. ALONSO