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de sus loables aspiraciones declarando que lo que me. n o s l e g u s t a e s el no ser el mejor. Así han hablado los matadores, y tenemos verdadera salisfacción en publicar sus palabras, dando gracias á los valientes diestros por su a m a b l e complacencia, ya que ésta nos permite conocer su estado ele alvia. l i z A el bellísimo rincón del Mediterráneo donde los poderosos de la tierra gustan de buscar el reposo y la salud y de distraer sus aburrimientos crónicos, celebra todos los años la lleg- ada de la primavera con fiestas magníficas, entre las que sobresale el Corso ó batalla de flores. Este año lo más notable del Corso han sido los automóviles adornados. Sabido es ya que quien desee yer EX E l CORSO DE FLORES DE NIZA automóviles de todas las marcas conocidas y de todas las formas imaginables, no tiene que hacer sino darse un paseítoporla Coniiclic; pero ni allí ni en parte alguna se encuentra hasta ahora un coche de esos hermoso 3 elegante de veras, pues sin duda el ingenio de los constructores, preocupado por las dificultades técnicas, no ha sabido buscar una forma artística y simpática á unos carruajes que hoy resultan algo así como aparatos de guerrg ó formidables monstros antediluvianos de traza achaparrá- i s AUTOMÓVIL ADORNADO Fotü, írafíns Branger Doyé da y fea. La dificultad la han resuelto por el momento los n; íllonarios de Niza engalanando sus coches con ramos y guirnaldas que los cubrían por completo, según puede verse en nuestros grabados. Pero el remedio resulta costoso y dura... lo q- e d i j o e l p o e t a I espace d ime matin. A Has! ¡Poor Yorkk! -exclamaba el príncipe Hamlet, llorando al recordar á su antiguo amigo, al que tanto le hizo reir cuando muchacho; y aquella exclamación que estremece nuestras entrañas, porque en ella h a y algo de risa pasada y mucho de a actual, nos viene á las mientes recordando al bueno, al graciosísimo, al regocijado actor que perdimos la semana pasada. ¡Ay, pobre Manolo Rodríguez! Como Yorick, él acertó á divertir y solazar sin malicia á varias generaciones de futuros hombres; porque Rodríguez, alma sana y festiva, era como un niño grande, y al divertir á los demás, gozaba él naturalmente, sin preparación, sin arte, con absoluta y candorosa espontaneidad. Para calificar y definir al excelente actor, no encontramos nada más exacto que la frase de un amigo nuestro, padre de familia, quien decía que si él fuera millonario, entre otras cosas Tendría un gran palacio y un hermoso jardín destinado á que eu él jugaran sus chicos ¡con Rodríguez! ¡Pobre Rodríguez! ¡Poor Yorick! Ya no diviertes á nadie con tus ademanes y tus gracias como no sea á los Santos Inocentes en el cielo. DON RUPERTO ILV. NOLO ROHRIGL E Fot. Giluentc