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ñCTüAbl DA DES ba Orden civii del 1 rabajo. -Loa corrida de inauguración. -lao que dicen los espadas. El Corso de flores en ¡vjiza. -Manolo Rodríguez. R A T A satisfacción no. s ha causado la noticia de que, á propuesta de S. M. el Rey, se ha tratado en -uno de los últimos Consejos de ministros de crearla Orden civil del Trabajo, como recompensa y premio á los méritos demostrados en cualquiera de las aplicaciones de la actividad práctica y no ya puramente científica ó especulativa. Jtistificanuestrasatisfacción el hecho de habersido nosotros los primeros en convocar en España un concurso de Mérito obrero y en conseguir para un obrero como recompensa á s u constancia en el trabajo, la cruz de Isabel la Católica. Entonces preconizamos la necesidad de crear un nuevo 3 honroso estímulo para los trabajadores españoles, una nueva distinción honorífica con que premiarlos, y hoy celebramos con íntimo regocijo que S. M. el Rey haya llevado á la práctica niiestra idea, mostrando con ello ai par la nobleza de sus sentimientos y su amor á las clases trabajadoras. p r N todas partes el fin de la LAS D E LA U Ü L A M J i R A DK GRADA Cuaresma es principio de alegría y beatitud. En Madrid lo es doblemente, porque el Domingo de Resurrección comienza la temporada taurina y las almas de nuestras mujeres, nunca ahitas de emociones, se hinchan de esperanza ante la perspectiva del espectáculo nacional, siempre variado y siempre el mismo. Jíl entusiasmo taurino de las mujeres es mucho más simpático, más noble y desinteresado que el de los hombres. Estos van á la Plaza decididos á divertirse, y desde que suena el clarín hasta que tiran las almohadillas al ruedo, no liacen más que rabiar, chillar desaforadamente, denostar á las autoridades, á los toreros, á los caballos y á los toros, á los acomodadores y á los vecinos del tendido ó de grada y pasar unas s o f o q u i n a s terribles. Los apasionamientos, injusticias y parcialidades de los aficionados son enorines, antipáticos. Salen de la plaza tétricos, aburridos, y en el rostro llevan pintado el su 5 r i m i e n t o más acerbo: parece que durante dos horas han estado siendo víctimas de los torra e n t o s in quisitoriales. En cambio, l a s mujeres van á los I otog rafías senja t A S ABONADAS D E PALCO t o r o s resueltas á divertirse, y con esta resolución recobran su alma infantil y se divierten como niños, con todo, con el espectáculo del redondel y con el de los tendidos, gradas y palcos, con el ronco chillar del tío de la bocina y con la luaña y destreza del picaro que dispara las naranjas á alturas inverosímiles y da siempre en el blanco. No digamos que no tienen sus preferencias las mujeres, no: las tienen, y no sería difícil señalar entre