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Un caso de redención murió cierto funcionario CUANDOde Gracia y Justicia, a n t e sdele Ministerio d haber cumplido veinticinco años de servicios, quedó su familia en situación muy precaria, obligada á luchar con sus antiguas necesidades burguesas y con sus presentes desnvideces paupérrimas, de manera que la madre suprimió la criada, las hijas los sombreros, los hijos los estudios, y el primogénito, que ya era un pollito, ahorco la carrera y quedó el infeliz, como víctima de nuestras pésimas costumbres, sin hábitos de villano y sin traje de caballero, imposibilitado para el libro é incapacitado para el 3- unque; obligado á vivir en esa especie de vagancia siniestra que sufren muchos le los qtie buscan un buen destino porque son acapaces de ganar un mal jornal. Comenzó Ambrosio, que así el joven se llamaba, por pedir dinero prestado, después lo sustrajo con amenazas, al fin lo arrebató con engaños y ardides criminales, y acabó por ser un timador de oficio, conocido por nuestrapolicía con el nombre de el Piti, porque era bajo y desmedrado y tan ruin de alma como de cuerpo. Unióse á una rapaza de su edad que no tenía mejores inclinaciones ni más pomposa historia, y constituyeron una especie de contubernio para explotar la pérdida de su vergüenza y visitar la cárcel, pasando por el bolsillo del prójimo. Algunas veces encontraba el Pili á un antiguo amigo de su padre, llamado D. Pantaleón, empleado en oficinas del IMunicipio, y aunque no era un dechado de moralidad, porque el hombre chanchullaba sin pudor con motivo de los expedientes, resultaba un ser de extraordinaria virtud comparado con aquel RinconeU ó Cortadillo, al cual solía decir con el tono más grave v ceremonioso: ¡Estás deshonrando la memoria de tu padre! ¡Tú que has estudiado! ¡Tú... -Déjeme usted de sermones, D. Pantaleón, replicaba el Piti, que si me hubieran dado algo más que eso, no me vería yo como me veo... E. E Todos tenenioa dentro c e nosotros una balanza; en un platillo de ella está el estómacro y en el otro la conciencia: cuando el estómago se encuentra vacío como éste pesa poco, el platillo de la conciencia. baja; cuando el estómago se ve lleno, como pesa más, el platillo de la conciencia sube; de suerte que las alzas y bajas d e la conciencia son reguladas por el peso del estómago. 4. -i, i El Pili, psicológicamente envenenado, porque tema instrucción sin educación, que e, s un tosigo del alma convertía de este modo la pueril sustancia de sus estudios oficiales en la pestilencia de su charla culta y criminal, en tanto que Delfim, que así de apodo su amiga se llainaba, distraía su aburrimiento mirando á D. P ¿ntaleón con ojos provocadores y traviesos y haciéndole desvergonzadas carantonas D e í s t t u e r t r n n o T d í a s presos y otros perseguidos, continuaron los dos jóvenes, ha. sta que la vida se les hizo imposible, porque la policía, conocedora de su madriguera, la frecuentaba demasiado, reclamándoles á menudo el fruto de sus negocios colgándoles milagros que no eran suyos, P. oj. y sa ft- después de cometer un timo de cinco ó seis mil pesetas, se resolvió a emigrar a ciei ta i epubhca d e América, favorecido por el cónsul de ella, á, quien lograron engañar el y Delfma, haciéndole creer u e eran un matrimonio desgraciado sin trabajo y con hijos... r i- Se embancaron en Cádiz, zlirpó el buque, y por primera, vez sintieron en el rostro el fresco aliento d e las olas y el infinito beso del mar, y á medida que la tierra que atrás dejaban se empequeñecía, y ufla nme ilidad azul les circundaba, iban percibiendo los dos l f X. lf tX S ltn d e unirse y de aproximarse, hasta que llegada la noche, con vagos temores a lo desconocido bajo un S sin límites cuajado de estrellal y un mar inmenso cuyas fosforescencias y espumas br liaban con niestras amenazas de muerte, al n ¿tar vigorosamente el go pe de las grandezas naturales que llamaban por primera vez átodcs sus sentidos, los dos infelices jóvenes se dieron con ternura las manos, V l a S o en sus cuerpos, ajados por el vicio, sus almas, sedientas de mutuo refugioal verse anonadad a s po? la majestuosa? nme ¿sidad, se asomaron como nunca á sus pupilas y se unieron y se casaron on afectos y con ansias que trascendían á pudores virginales. v tan ñ ln s Al desembarcar, se hizo cargo de ellos una de esas grandes compañías agrícolas que explotan a los e i g a n t e l Les conduieron l corazón de aquellas selvas semivír- enes. les dieron una cabana, ua