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H I í f m; t ZíU- SCENA VIH, ATRJO O ZAGUÁN DEL PRETORIO R U F A -P o r aquí han entrado. M í r a aquí está el discípulo más ancjano, el más respetable, Kefas, á quien el Maestro llama Piedra ó P e d r o MuNACio. -Accrquémosnos al fuego, donde é está. R U F A -N o MunacJo; quizás tema que le reconozcamos, MuNAcio. ¿No dices tú que estos hombres no conocen el ícmor? Escucha la conversación de PeJro con la criada de J ílato. Esa mujer le ha preguntado si conoce al preso. ¿Y qué contesta el discípulo, Kefas el Fuerte? RUFA enfnsfccida. ¡Ay de mí! Que no le conoce. (Se acerca rtspchioiamenle al apasto! y h pregunta con íimidezS) ¿Has dicho que no conoces á Rabbí Jeschuá de Nazarcih? (Jycfas hace signos negativos y murmura unas palabras horrcsas. MuNAcio. Por Castor, esto es demasiado! V o y A ver si á mi me contesta lo mismo. (7 irigiéndose d T efas ¿Afirmas, galileo, que no sabes quién es el H o m b r e á quien acompañabas? ¿Lo juras? J efas indica por señas que no enti snde ía pregunta y sale del atrio. El gallo canta. Por el portón comienza d penetrar una claridad amarillenta, N o me ha entendido, Pero niega. Se marcha... R U F A -V a llorando como un niño. MuNAcio. -Y ¿por qué niega, por qué llora el discípulo más fuerte? RUFA. -tfHasta las piedras se desharán en llanto dijo el Profeta. Y el Maestro, al entrar aquí: aEsta C- s- vuestra hora, éste el poder de las tinieblas. s Jlmanece. un r.