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í- -íll J w. m- yá V. E SCENADELOTRO PLUGAR EN EL I N T E RIOR TEM LO MuNACiD. -Rufa muy altas cosas dice el RabbjAlgimas comprendo; otras se me escapan. RUMA repUiendo hs palabras qu cye) iDías vendrán en que no quedará piedra sobre piedra. a MuNJVcJO. ¡Oh, bien; muy bien! ¡Así fuera mañana el día en que acabásemos con estos judíos hipó critas y rebeldes, enemigos de Roma! RUFA. -uSe levantará gente contra gente y reino contra reino. i MuNACio, -Eso; y no daremos paz á la espada. Allí me encontraré yo; allí vendrá César cargado de laureles. R U F A -N o no, escucha. AY entonces verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con grande poder y majestad. MUNACIO. ¿Cómo? ¿El Hijo del hombre? Muv excitado Rufe, no entiendo; me vuelvo loco. ¿Para que entonces la guerra, para qué esta cimera empenachada, para que mi buen peto golpeándose el pecho) y esta ho ¡a que templaron las aguas del Jalón? Es nuestro oficio destruir: destruyamos, pues, el templo y todos los templos, pero aniden sobre sus ruinas las águilas de nuestras enseñas vencedoras. M a s ¿y luego? RUFA repitiendo lo que oys) -AEI cielo v Is tierra pasarán: sólo no pasarán mis palabras. O y e esto, soldado, no lo olvides. MuwACJo (disfriíido) ¿Quién es aquel hombre p e lirrojo que se aparta del Rabbí y sale del templo? R u r -E j uno de sus discípulos. MuNAcio. -Creo haberle visto. ¿Sabes cómo se llama? RUTA. -Se llama Judas de líeriot. 1 1 j- 1 í iiiS í X c ¡r í j ta r rr i jV U- i M S.