Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
cu Noviembre y rocf ri lf) A fin TIÍ ínyo. Y. 1 o s l: i e s t á i s fiíriir: ii l u n o s ojillos tiernos, una jiiipaltiia IjlaiUM. ií; ipatnnts d e lírii ¡lio líi ci. jiali. la un tíinlo iUosa. 1- -n á r r e n l o- -i i i t dijo, no int dejan ctílr. -ir en t i c n a r l c l y yo jucrn ¡ibrü ar á liiju, qtieeNlá ah dentro, íiería ¡s tiin complaciente que le h i d í r a i s saber cómosti madre, la vjejji Reinette. acaba de llejíardcSenlis á pie para darle u beso, Ullíi cesta d e man aiias y un tragnilo de vino dulce. y qive le e pcra ar iií. en la calle... íí vuestras c ifdenes Desde las primeras palabras, Truffiol se h a b í a l e v a n t a d o prcsiiitiendo que iba á p o d e r prti tiir un ¿cr icio á alguien, -Usted dispense, b u e n a mujer- -dijo; -pero cómo eS su hijo de usted? Vo soy d e Vineuil. e- isí veeino. casi paisano, hijo, nii hijo... Que eümo es UJÍ hijo? Pueíj el mJÍs p u a p o del re Hmiento. E n t o n c c s ya le conozco- -af i ni JÓ Tnifíiot. -V sin oír una palabra más apretó d correr, cntr í en el cuartel y desap rcciú. Yo había cedido el asiento á la b u e n a mtn rrH pnr aquello de que parece que en todas las madres h a y al ío d e la nuestra. Vo quiero uiuy bien á las viejas... sin q u e p u r esto les ha a ascos il la. s jiivencH, claro está. N o h a b í a p a s a d o u n m i n u t o c u a n d o v u e l v e Truffiot con el t a m b o r mayor, j a sabéJs q u i í n o s digo Gabariot, un niocttón de siete pies, que metido en íilas parece un álamo en uíi campo d e rábanos. ¿liste mi bijo? Este arrapiezo? liah. bah! Mi hijo tri m u c h o más g u a p o y mejor mozo -dijola vieja ¡i Uiciidoí- e con la m a r d e or julío. TÍICUH otra v e uo me desuienlírá! pensó Truffiot. -V dejando al t a m b o r m a y o r aturrullarlo volvió a d e n t r o del cuartel, y al cabo de tres minutos volvió con el maestro a n n e r o ya le eonocéi. i, (ft scasR a c uu mozo tan arrogante, que t o d a s las testas coronadas vienen á verle c u a n d o pasan por esta capital. ü u i é n ha p r e g u n t a d o por mi? -exclamaba Grascs- ííiac a t u s á n d o s e el bigote: ¿una rubia? ¿una morena? una reinar ¿una emperatriz? una... -Nada d e eso- -dijo Truffiol, -sino t u mamii; t u mamá, que llepa d e Senlis á pie p a r a d a r t e un abrazo, u n a s m a n z a n a s henuosisimas v u n a botella de moscatel; aquí está esperándote á la puerta, -íÜuicn. esa mí madre? -erufio t i maestro armero. Y sucesivamente bízo desfilar por delante de la vieja al m a y o r I,i b ¡dinois, tan aprccinth. de las dama. s; al abauderado. al miÍMco mayor, al teuicule Casquapoil, al coroneh. ¡hasta al mihtnísiuio coroiielL. en fin á lodos los mejores mo os y los más lyuíi -r u a n d o quién o dice que d e repente la vieja se cuela cU el palio del cuartel burlándose del ccUlinela y d e los reglamentos y se l a i u a con Uis brazos abierloK sobre un pistólo q u e parecía un cscuer ün idiota, sucio, liflüso, piojoso, á quien ni las moscas se le acercaban, y empieza á j l a r E s t e éste es mi hijo mí J u a n i t o mi adorado, mi Benjamín, t i más guapo, el mejor mo o del regimiento! Asi que, en todos les regimientos, como t u ti 97 d e Cazadores, como en el muudo entero, siempre nos parece lo más hermoso lo oue más queremos. Y con eí to se levanta la sesión. Tambor, un redoble. V tú, Duval, -cu á p a g a r m e esas tintas. DIBCJOB DE C. A 4 L E QUATRELLES