Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
El más guapo del regimiento un redoble par- i que el aiiílilorio sepa que x- oy á conlür la verklica liistoria del solíl, ido más lítiJijio del 97 d e Cazadores, al q u e tenemos todos el htmor U piírletiectr y del r iie, en ui ¡calidad líc viteMro superior, con tres reenjí; anches, soy el más perfecto modelu. t e n d ó n! La leniruíi quieta, los ojos fijos- -Más fijos todavía, Todti rumor inteinpeíilivoserá castigado c m cuart- nta Í ü d i o horas de íiuAyinaria, Una, dos, tres: toca, taiuor, TRiirrnirrrdn! jEn marcha! P u e s señor. El 97 de Cazadores. -y; sahéislo que es el ¡j d e Caiíadoreseu el cjürcilo francés? Pues por s u s méritos y su jarlio es, como quien dice, el pollo en euíialada; fl jamún con tomate; el MiperLilivo y t í néctar... C u a n d o uno pueíle imprimir en MI tarjeta F U L A N O D E T A L sofiifid. i- 07... vamos, vale tanto como llevar u u a charretera, dos charreteraí; Ireg charreteras. Yo, este individuo q u e os está hablando, h e visto á nu teniente cormiel de a. ri ¡lltria. cuyo nombre no recuerdo... perm u t a r con un cabo que era c a m a r a d a m i o V a ú u tuvo que esperarle dos años. Ou suponer: u n o d e vosotros, tu, v a s con tu general á la tienda de vinos por el aquel d e hacerle u n a fineza. La tabernera, q u e ha visto el número del regt- -w miento, se sonríe. así... ó así, lanzándote u n a mirad? vamos, u n a mirada de veinte francos la docena... v sin decir oste ni moste, le sirve al Reneral media copa J e balarrasa, y á ti te a d n u n i s l r a u n a í t lnfífl rl t ¡p ¡f. como el que se destila exclusivamente para la reina d e Ingl itcrra- ¡que sahc lo q u e c- S bucuoJ odos los taberneros tienen u n a botella especial p a r a el 97 de Cazadores; es cosa corriente. Otro suponer; tii tienes ciertas preferencias por u n a joven del barrio, cocinera, dcpcndicnta d e comercio, rentista ó lo que fuere, y naturalmenten s u e n a s con que sen amiga tuva, M u y bien: te dir ca á ella para lal rar s felicidad, cuando d e p r o n t o sabes que el mcnistro d e la í i u c r r a está loco perdido por ella. Sin preocuparte por ello lo más mínimo, pasas tu tarjeta al objeto de t u s preferencias, y ¿ás t i menistro se va á freir espán- agos: vamos, que en cuanto se entera, lo que hace es rctiraríiCi y i g u i s a d e excusas, t e d a los j; alones de cabo. Ahí tenéis lo q u e es el 97 d e Caladores, Tambor, un redoble en h o n o r de nuestro hermosísimo re i miento. Bueno; pues en el tiempo d e q u e v o y á hablar, el 97 d e Cazadores cstabn acu. irtelado en la- VH TD f raní- 7. Estoy v i e n d o á Duval q u e rae mira con ojos d e idiota, como para p r e g u n t a r m e la fffnin- l- í í t d e este nombre. Desde el momento en q u e el Gobierno lo ha escogido, es u n a indí. screción salir con semüj a n l e pregunta, Tor consiguiente. Duval me pasará veinticuatro h o r a s de imaginaria. -iPero. mi primero, sí no h e abierto la bocaJ, -Usted me ha interrumpido con los ojos. Duval, Ahora, si prefiere usted p a g a r u n a s tintas... ¡Ya lo creo que lo prefiero! -Yo también, -Pero prosigo. Serian como las once, ó las once y cuarenta y siete d e la m a ñ a n a Truffiot y j o estábamos sentados en un banco á la p u e r t a del cuartel. Bueno será deciros, para que lo sepáis, que Truífiol era un bUeíi mucbrtcho: lo qilc se llanca un buenímuchacho... ¿cómo h e d e explicároslo? Kn fin; Truffiot p a g a b a dos t i n t a s á los soldados viejos por cualquier motivo... Di jo e? ito p a r a 3 n e os forméis idea. V luego, complaciente como un perro y vivo como la pólvora. No había más q u e ccirle Tniffiot, sabes lo que debes Uaí- er? euanoo echaba á correr sin oír u n a palabra m á s Bien; pues Citábamos h. bb lndo del tiempo, como aquel que dice, por p a s a r el rato, y no es q u e tuviésemos cosa d e importancia que decimos, ¡quiá pero si no moviese u n o la lentru. a. no t e n d r í a sed nuTica, cuando de repente... jAlencíón, gauap. anesí C n a n d o el que os está contando u n a historia dice: V rfprjíic... la más elemental cortesía os oblÍE a á abrir la boca, los ojos y las orejas... H. -ito anima mucho al orador, y yo lo soy ahora, Dt r r m d i g o Truffíot y 5 o viraos acercarse á nosotros u n a viejecilla. con la cara íiecha u n a arruga, d e color de forro d e g: uerrera; u n a cosa así como un níspero caído del árbol T AMEOR, Í