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C 34I SMES- DEL. OT- R O JUECES Los estudiantes de Valencia y de otras pai t 2 s han declarado que les molestaba entrar en clase. El ministro de Instrucción Pública ha comunicado a u n a comisión de alumnos que á él también le molesta ir al Ministerio. Los estudiantes le dicen que para eso cobra, y él contesta que también ellos van ácohrar si sieuen faltando El ministro de Gracia y Justicia se h a nega do á representar la última escena de El nudo gordiano, que ya tenía ensayada con todo. Sabido es que la obra de Selles, refundida por Dato, iba á concluir con estos versos: s Ministros. ¿Y la honra del Ministerio? Dato. -Se ea á la carcH conmigo. En el bosque de pinos- que brotó recientemente delante del Palacio de la Biblioteca Nacional, han salido unas figuras de mármol que andan por los aires, sin que hasta ahora se sepa por qué ni para qué. Se cree que esta noticia está relacionada con la vuelta de Don Tancredo, que h a regresado de America. EN E t TRIBUNAL CONTENCIOSO ¿Qué desea usted? -Soy la Compañía de Tranvías del Norte, y como me han rebajado ustedes á cuatro mil pesetillas las trescientas mil que me impuso de multa la autoridad, pues... vengo á ver si se contentan ustedes con dos peseta. s. E N GOBERNACIÓN -Señor, ahí están unos vecinos de Ibiza, que vienen á pedir una limosna, porque dicen que V. E. los h a dejado en cueros con sus reales órdenes. -Bueno, pues que les den un puchero de! os que han sobrado de las elecciones. LA CUESTIÓN E E LOS SALVAVIDAS En vista del ningúr resultado que han ofrecido las pruebas de los salvavidas, á nuestro paternal gobernador se le ha ocurrido una idea luminosa. E n vez de poner salvavidas á los tranvías, ¿no será conveniente ponérselos á los transeúntes?