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r, u ¡s r d i p e? ali (í apoyado en el Ttr. i70 de la reina y se; L 5i ndo por los d u q u e s J e- oIltpetisicr y l a d u q u e s a d e N e m o u r s A n d a n d o por caminos ocidtos ílec: aron á ios coches; hastíi allí les at: onipa 1 ó IMn Crcmie: q u e al perder d e vista los carniaje. s, c lHimú: ¡Paso á un ran ínfortUTiiof H n t r t t a u t o la d u q u e s a de Orleaus, rodeada por personas fieles ¡í la dinastía, cí. perah a c o n creciente impaciencia n u e v a s iuipre ¡nT es, Dc de la escena del d e s a y u n o n o había vuelto á ver al Tev. Hn los instantes en q u e era m a y o r e) estrépito del combate que s e libraba a las p u e r t a s mismas d e PaUlcío. un modesto Sí: rvidoTdeIa Monarquía se acercó á la d u q u e s a y pronunció esta frase: -Los reyes lian aban dfinado las Tullcrías. Cdmoí- -SÜ el conde d e P a r í s es el rej- y vuestra allega la ri g cnte. rr. d e Pniínillou- -gritó la duquesa. -cs necesario buscar ¡I al. íuíeu, h a y que reunir ente; cs imposible q u e m e dejen á mí sola en situaeíiíii tan dificílMr, d e BoiuiiElon t bedec ¡óy rcenrrió inútilmente las desiertas e s l a u d a s de Palacio. -Señora- tuvo q u e d e d r -n o h a y Uiidie, -Pues bien- -respondió la d u q u e s a d e Orleaus- -iré á pedir inspiración al retrato de mi niarido. v allí, a b r a c a d a á mis dos hijosn me encontrará quien ven a á d a n u c la regí- neia ó á mata rnie, Al poueT Hc d e pie vj ¿aparecer en el umbral d e la puerta á ÍL DupiUj y riiriííiéudosí; á é) añadió; ¿Qué ocurre? Disponed de mí: m i vida pertenece d Fraucia y a mis hijos. -V a m o s Vüuios d e prisa; n o h a y que perder tiempo, y U 6 el ii f iTite GII qiic se dcculiií que la í. Tt al nbaiiíloiiafi- l iris. Uk- nirníi que t i J- f- y rft íüi ronfeses cíimhialja sti iijiifonnc; militar par modesto trají? tlt- hur; néü, l e c o n lcmpl- iba iuiaóvil l. i reina. DesiJiic i tijrigi ¿ii ií st á Tíiiers, dijo con acento severo: ¡Esta ca v u e s t r a obra! U n a vez que todo estuvo dispuesto, LÍ üiisnio Luis l- tlipe pidió los coches, y supo jue era iiupíisible dispouer d e lo. s suyos, y q u e le eí perabaii úon q u e con este fin ae habían alquilado, I a rej edcia- -preguntó Mn Crcmienx, ¿corresponder ¿á la duc iii- SíL de OrleajiP? -1. a. rcjieHciíi- -dijo el rey- -pertt- ncce al J u q u e d e Nemours. Así lo dir poiié! a Uy; pero, n o h a y incojivenitare en q n e e falte á ella. ¿Adonde?