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15 üBio como la mies, fuerte y bizarro cual griego luchador, en clara tarde Shakespeare, adolescente, perseguía los ciervos en el bosque, cuando hiriendo con singular destreza á nivea corza, vio, estático y alegre, convertirse la dulce res, más blanca que la kma, en juvenil deidad. Su noble rostro era pálido y bello; sus miradas entre copiosas lágrimas lucían, como relumbra el sol entre la lluvia; manaba de su pecho hilo de sangre, y calzaba su pie regio coturno. I a hermosura, en el hueco de su mano, dicS al mancebo á beber las gratas linfas de un raudal melodioso, y, de repente, el joven cazador se hizo poeta, y el vate se hizo dios. I, uego, abrazado á la beldad, su generosa musa, caminando por lóbrego sendero erizado de abrojos punzadores, asciende á excelsa cumbre. A las grandiosas llamaradas del genio soberano, allí aparecen Hamlet, siempre inquieto y sarcástico siempre y doloroso; Ofelia, deshojando húmedas flores y dando al aire su canción, más triste que el fúnebre clamor de una campana; la sublime, dulcísima Cordelia junto á su viejo y abatido padre, como un rosal al pie de torre hundida; Ótelo, por la víbora mordido de los furiosos celos, fulminando la terrible centella de sus ojos sobre su esposa, corazón más puro que los lirios que adornan los altares; y, envuelto en sombras, Yago, el torvo Yago siempre escondiendo con falaz sonrisa su odio infernal. Allí aparecen Mácbeth, encadenado al vengador fantasma de su delito; la siniestra Lady, más que la muerte, aterradora y fria, más vil c ue la traición. Julieta, hermosa, su faz aún encendida por el beso, que interrumpió la alondra con su canto; Titania, envuelta en fúlgidos celajes de mágica leyenda; los monarcas Juan y Ricardo, de almas tenebrosas cual negro calabozo; Julio César, la frente iluminada por el genio, como cielo dorado por la aurora; el valeroso y rudo Marco Antonio, que cambia su laurel por las caricias de coronada sierpe, y Coriolano rompiendo, enternecido por el lloro de su madre infeliz, la invicta espada. Aparecen también sobre la cumbre Feríeles, Shilock, Falstaff, Cimbelina, Mansilio, Horacio, Postumo, Miranda, Porcia, Antígono, Puck, Viola, Calíban... y brujas espantables como el crimen, y hadas más bellas que el amor. De pronto rugen los huracanes desatados, se hunde en la sombra el sol, y larga noche cubre con sus tinieblas á la musa, al vate y á sus héroes, ha. mañana brilla al fin, y en la cumbre reaparecen la bella inspiradora, el dios britano y sus maravillosas creaciones ¡bañados en la luz de eterno dial Tal ensueño al altísimo poeta arroba en clara tarde, en que, arrullado por deliciosos céfiros de gloria, se duerme al pie de su morera amada, árbol que finge resonante lira: son las ramas sus cuerdas vibradoras; su música, los cantos de las aves. MANUBI- R E I N A DIBUJO D F V Á R E L A