Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NIÑERÍAS I Hi Rp, los niños, yo soy un niño; tras sus cariños va mi cariño como un latido de noble amor; y es que la infancia dulce y serena es la promesa de un alma buena, es sin espinas fragante flor. í l a y en los niños el tierno encanto de lo que es puro, de lo que es santo, de lo que siente y hace sentir; de lo inocente, de lo risueño, de lo que guarda con lo pequeño todo lo grande del porvenir. Con ellos juego, con ellos lloro, en su belleza rendido adoro, y a l contemplarlos con emoción, viendo sus frentes cual los jazmines, viendo sus rostros de querubines, vibra gozoso mi corazón. En sus pupilas se copia el cielo, con sus sonrisas se ahuyenta el duelo que pone lutos en el hogar; y cuando alegres corren y saltan, son pajarillos, sólo les faltan las firmes alas para volar. Ellos inspiran mis pensamientos; á mis estrofas como á mis cuentos prestan perfumes y nitidez, que en los instantes de horrible angustia la siempreviva que no se mustia es el recuerdo de la niñez. II Yo que idolatro la tierna infancia, yo que me embriago con la fragancia de los capullos por desplegar, con entiisiasmos de pobre artista suelo mil veces pasar revista á los juguetes en el bazar. Allí contempla mi afán profundo todas las cosas que hay en el mundocon sus melenas está el león, con sus corcovas el dromedario, con sus campanas el campanario y los palacios con la ambición. ISIintiendo temple de fino acero, suspira un sable por el guerrero que á las batallas lo ha de llevar; y entre una trompa y una escopeta luce sus galas linda y coqueta u n a m u ñ e c a que sabe habla? T Tan diminuta como sencilla muestra sus platos una vajilla á una gatita bella y gentil; las peonzas sueñan con locas danzas y allí le cuentan sus esperanzas tres soldaditos á un tamboril. Junto á damitas encopetadas miro las blusas; veo las azadas entre las joyas limpias brillar, y ante ese cuadro mi afán profundo se ensancha y goza fingiendo un mundo como el que al mundo brinda el bazar. III Cuando la tarde murió tranquila, cuando en la torre vibró la esquila conio una endecha de honrada fe, dócil al ruego de los cariños, tras la bandada de rubios niños en el soberbio bazar entré. Ante los marcos de las vitrinas, con aletazos de golondrinas sus trajecitos vi revolar; traies tan blancos como stis dueños. I, como los sueños 1.1 i ño sabe soñar. 1 1 mtes, niños hermosos, iiran relices y eran dichosos, V era muy grato y halagador er á los padres junto á los niños iiomprar juguetes, cambiar cariños í ofrecer besos llenos de amor. Pálida y débil, con el encanto de la inocencia bañada en llanto, a una niñita vi sollozar; lira muy pobre la niña hermosa lue contemplaba triste y llorosa OS mil juguetes del gran bazar. ¿Por qué sollozas, envidiosilla? rlloras, acaso, pobre chiquilla por un juguete que te agradó? Y la niñita, con eco blando, ¡lloro por besos! -dijo llorando, y del soberbio bazar salió. M. R. BLANCO- BELMOKTK