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ÜN RINCÓN DEL FOYER DE LOS ACTORES este extraño y magnífico t e a t r o formarían ya un grueso volumen. H a y un Real decreto ó Código, digámoslo así, dado por Napoleón en J. 812 (el llamado Decreto de Moscou) pero en lo no previsto por él rigen aún algunas o r d e n a n z a s y costumbres viejas establecidas durante los reinados de L u i s X I V y Luis XV, cuando los cómicos y los a, utores trabajaban- -según la frase oficial- para contribuir á los placeres de Monseñor y de los príncipes. El edificio, de escaso valor artístico en su exterior, tiene una fachada de cincuenta metros de longitud á la calle de Richelieu, con un peristilo de orden dórico, sobre el cual corre otro de orden corintio y una hilera de quince ventanas encima. Coronan la fachada un gran ático y una azotea. El interior en cambio es tan suntuoso como severo. Una galería donde se ven dos hileras de bustos de autores y actores famosos, conduce al vestíbulo central, elíptico, con dos hileras de columnas dóricas. En é! dos estatuas de Duret personifican á la Tragedia en Mademoiselle Rachel, y á la Comedia en Mlle. Mars. El gran salón de descanso del piso principal luce un hermoso techo pintado por Clairin, y en el salón, en los pasillos y ga- lerías abundan las obras de arte, entre las cuales merecen especial recuerdo el busto de Rotrou, por Caffieri; el de Moliere, por Houdon, y sobre todo la magnífica estatua de Voltaire, por el mismo Houdon. La sala, muy hermosa, es capaz de 1.500 locali dades, tiene riquísimo techo pintado por Mazerolles. La Comedia Francesa se parece todo cuanto un teatro puede parecerse á un templo. En el se penetra con respeto, se escucha con recogimiento y devoción, se aplaude discretamente, no se protesta casi nunca. Las actrices tienen humos y empaque de grandes damas aristocráticas. Los actores son personajes más considerados y respetados que ministros. El público de la Comedia Francesa es un público e s p e c i a l compuesto en gran parte de extranjeros que acuden allí más por curiosidad que por entusiasmo, y en mucha parte también de e s c r i t o r e s que van para académicos, de señoronas aristocráticas, de estudiantes y de provincianos que quieren perfeccionarse en la dicción y aprender maneras nobles y elegantes. El teatro, á más de templo del arte, tiene algo de r e s i d e n c i a oficial, de i academia y de cátedra, M No cabe negar que este es un espectáculo notabilísimo y digno de verse como se ven los cuadros y las estatuas de un museo, pero no con el interés y arrebato con que se contempla el grande y sugestivo espectáculo de la vida humana. LA ESTATUA DE VOLTAIKE, POR HOÜDON W. B G A L E R Í A D K B U S T O S D H A U T O R E S ACTORES FOT. G H I B A Y E D O F F