Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
PÁGINAS DE HISTORIA EL M I N I S T E R I O RELÁMPAGO I A publicación del segundo tomo de la cuarta serie de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, titula- da Narvdez, trae á la actualidad la figura de aquel intrépido general y notable hombre de Estado y los sucesos más notables de su vida pública. Se destaca entre éstos aquella famosa conspiración de una monja, un clérigo y un rey, que le derribo del poder por espacio de veinticuatro horas, sustituyéndole en aquel breve espacio de tiempo el Gabinete que ha pasado á la Historia con el nombre de Ministerio Relámpago. Los principales actores de esta intriga fueron sor Patrocinio de Quiroga, monja profesa en el Convento de Jesús, que gozaba fama de santidad y alardeaba de tener en manos, pies y costado llagas como las que á Jesucristo causaron los clavos de la Cruz, y la lanzada con que le hirieron en el Calvario. p; i rey consorte D. Francisco de Asís visitaba mucho á esta monja, aconsejado por su confesor el P. Fulgencio, escolapio de sutilingenio, elegantes maneras y dulce y melosa palabra, que s e h a b í a apoderado por completo del ánimo de S. M. convenciéndole de que debía tomar una parte activa en la política, imponiendo para gobernar á España el Ministerio que le indicase sor Patrocinio, que recibía directamente sus inspiraciones del cielo. Entraron en la conspiración como agentes subalternos el gentilhombre Quiroga, hermano de la monja, el secretario del rev Sr. Rondón, y varios personajes de los que se habían convenido en Vergara y hacían política carlista en las tertulias de Madrid, donde dominaban algunas beatas, que con la fingida santidad de su vejez intentaban hacer olvidar atrevimientos de su juventud. No fué muy fácil convencer á doña Isabel II para que despidiese á Nai- váez, pero al fin logi aron su intento explotando los sentimientos religiosos de la Soberana, que escribió al conde de Pinohermoso una carta en la cual le manifestaba que estaba disgustadísima con el Gobierno que presidía el duque de Valencia, y que no podía soportar por más tiempo la. genialidades de éste, aunque reconocía que era un perfecto caballero y un lauen patriota. El conde de Pinohennoso era hermano del marqués de Molins, que formaba parte del ministerio Narváez, y le enseñó la carta de la Reina, que el marqués llevó á su jefe, que al leerla estalló en ira. Fué inmediatamente á Palacio á pedir explicaciones, y halló á la Reina llorando, dominada por la camarilla del cuarto de su augusto esposo, j presentó con ademán colérico su dimisión y la de sus compañeros, retirándose hecho una furia á su residencia oficial, en la Inspección de Milicias, donde reunió á los ministros para darles cuenta de lo que había hecho.