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LA INFANTA DOÑA PAZ Y SU ÚLTIMA OBÍLA A YER celebró la Iglesia la fiesta de Nuestra Señora de la Paz, y fué el santo de la infanta de España, hermana del malogrado rey D. Alfonso XII, que después de su boda con el príncipe D. Femando de Baviera fué á establecer su feliz hogar, que Dios ha bendecido, en las poéticas riberas del Isar, que antes de confundirse con el Danubio, refleja en sus aguas los monumentales edificios de una de las más artísticas metrópolis de Europa: la sabia y celebrada Munich. En medio dé sus dichas domésticas, no olvida á la patria en que nació la hermosa infanta española, y de vez en cuando nos traen los ecos de su lira inspirados versos á la Virgen del Pilar ó á Nuestra Señora de Atocha, que demuestran que viven puros é inextinguibles en su alma delicada los sentimientos que en ella arraigaron en los hermosos días de su infancia y en el gentil alborear de su lozana adolescencia. Tampoco aquí la olvidamos, y cuando, como en la ocasión presente, recibimos una nueva muestra de su bien cultivada inteligencia, como la que da el libro que ha dedicado á narrar la historia de la princesa Manuela Teresa, religiosa de la Orden de Santa Clara é hija del Elector Máximo Manuel de Baviera, experimentamos sincero regocijo, no exento de legítimo orgullo, por los éxitos literarios de nuestra egregia compatriota. S O R M A N U E L A T E R E S A DE BAVIERA La infanta doña Paz es una escritora que encanta por la senDE LA O R D E N D E SANTA CLARA cillez y delicadeza de su estilo, en el que se refleja la sencillez de su alma. ¡Hay tantas cosas desagradables en la historia de las Cortes! -dice en la interesante obra que motiva estas líneas- -que no creo que haya mucha diferencia desde el tiempo de los Faraones hasta nuestros días. Y sin embargo, después que he leído las cartas de Máximo Manuel á su hija, este hombre, que yo conocía solamente por sus hechos de armas, su frivola reputación, su peluca á lo Luis XIV y su deslumbrador uniforme, me ha demostrado que bajo todo este esplendor palpita un corazón de hombre. En vez de experimentar Como en otro tiempo, al pasar delante de su retrato que decora el palacio de Nymphenbourg, el sentimiento de que él desaprobaría mi vida sencilla de familia, le dirijo una sonrisa, pensando: -Tú me envidiarás, sin duda alguna. Esta sencillez de la vida de S. A. y la tranquilidad de que goza en su apacible retiro, la permiten consagrarse, después de atender en primer término á la dirección de la educación de sus hijos, á la investigación de los importantes documentos históricos que se guardan en los archivos de la corte de Baviera. De ellos h a sacado la correspondencia del famoso Elector, que arroja luz sobre un período tan interesante como el transcurrido desde 1696 á 1750, y que presenta con todo su relieve la simpática figura de la que hubiera sido reina de España cuando murió Luisa Gabriela de Saboya, la primera mujer de Felipe V, si no la hubiera llamado su vocación al claustro, donde fué una ejemplar religiosa. Como á la vida de Manuela Teresa va íntimamente unida la de su padre el famoso Elector, la de su madre Cunegonda, hija de Sobresky, rey de Bolonia, y de otros personajes de la época, el estudio histórico de S. A. la Infanta doña Paz resulta muy interesante. Ilustran el libro preciosos grabados que reproducen retratos y cuadros históricos que se guardan en el palacio de Nymphenbourg, y que dan una muestra de los tesoros artísticos de la corte de Baviera, no sin razón llamada la Atenas de Alem. ania Allí se cultiva el espíritu de nuestra augusta compatriota. Su esposo, el príncipe D. Fernando, que es doctor en medicina, ejerce en beneficio de los pobres su carrera, y ya á los hospitales á practicar operaciones que alivian ó salvan á los desdichados que sufren. Doña Paz, en tanto, estudia y trabaja, y en medio de la apacible tranquilidad de su espíritu y de su alma, da á luz esos libros, que demuestran la cultura de una princesa de Borbón de la rama española, ó da forma en inspirados versos á los recuerdos que guarda de su primera patria, para la que son las ternuras de su cariño, prodigado también á sus hijos, de los que está haciendo modelos de príncipes. L A I N F A N T A D O Ñ A PAZ FOT. FRANZEN KA SABAL